sábado, 29 de septiembre de 2012

Las más recientes estimaciones calculan la existencia de 118:


Montes submarinos de Chile preservan una rica y casi desconocida biodiversidad



Gracias a sus grietas y paredes, abundan las esponjas y corales, que a su vez atraen a peces y otras especies marinas.



Richard García

Salvo el entorno del archipiélago Juan Fernández, de las islas Salas y Gómez y De Pascua -todos montes marinos que alcanzaron a llegar a la superficie-, apenas conocemos estos refugios de la vida que surgen desde miles de metros de profundidad.



"Son más ricos que las llanuras abisales por la presencia de paredes y grietas abundantes en esponjas y coral", destaca el biólogo marino de la U. de Los Lagos Edwin Niklitschek. El académico lidera el proyecto de censo de los montes submarinos, en el marco del Censo de Vida Marina de Chile, que debería partir el próximo año.



La iniciativa busca determinar qué vive en ellos, qué determina su composición y diversidad, qué oportunidades para el desarrollo socioeconómico sostenible nos ofrecen. También investigarán los impactos de la actividad humana sobre esos recursos naturales y cómo se pueden administrar de manera que su utilización sea sostenible en el tiempo, dice el biólogo marino de la U. de Concepción Víctor Ariel Gallardo, impulsor del censo.



"Los montes submarinos son zonas de alta biodiversidad y productividad, y son como verdaderas carreteras donde la vida marina se concentra", afirma Álex Muñoz, director ejecutivo de Oceana. En los montes de Juan Fernández, cuenta, se pueden encontrar peces como el Orange roughy que vive más de 130 años. Además, por la disponibilidad de alimento, otras especies como los atunes, tiburones y peces espada suelen estar cerca.



Por el hecho de habitar zonas profundas, muchas de las especies residentes están adaptadas a condiciones ambientales bastante extremas. "Suponemos que tienen una fisiología particular y características muy distintas a las que están en aguas más superficiales".



De ahí que apuesta a encontrar organismos interesantes no sólo desde el punto de vista científico, sino en el de las aplicaciones para el bienestar humano.



Hasta el momento, asegura Niklitschek, se conocen 118 montes marinos en Chile, principalmente a través de información satelital, pero nadie ha descendido todavía a explorar la mayoría de ellos.



En los años 70, la flota pesquera rusa realizó algunas prospecciones científicas del área, pero la valiosa información todavía se encuentra en su idioma original y no ha sido recopilada.



Los especialistas están preocupados por la destrucción de estas comunidades debido a la pesca de arrastre, ya que su recuperación demandaría cientos y hasta miles de años.



El principal parque marino de Chile fue creado, el año 2010, justamente para proteger los montes marinos en torno a la isla Salas y Gómez. Tiene una superficie de 140 mil kilómetros cuadrados, lo que equivale a 4% de nuestra zona económica exclusiva. Pero los especialistas consideran que aún no es suficiente para cubrir la biodiversidad representativa de estas áreas.



Niklitschek reconoce que estudiarlas será complicado y caro. "Necesitamos un robot submarino y métodos de muestreo de alto costo. Sólo para llegar se requiere de muchos días en barco, y eso es caro. De ahí que nuestro conocimiento sea tan limitado", precisa.



Protección legal

Oceana propuso al Congreso una ley que busca cerrar de manera preventiva la pesca de arrastre en todos los montes submarinos de Chile. Álex Muñoz, director general de la ONG, cuenta que este proyecto ya fue aprobado por la Comisión de Pesca del Senado y ahora pasó a Hacienda. "El Gobierno le ha dado su respaldo como una de las principales reformas a la ley de pesca para ser aprobado antes de fin de año", puntualiza.





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