sábado, 19 de junio de 2010

Vestigios de esplendor francés

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sábado 19 de junio de 2010
V/D

El Centenario de la República llegó en un momento en que Santiago se perfilaba como un pequeño París. Simetría, estilización, cuidada ornamentación y proporciones palaciegas dibujaban una capital con clra influencia francesa en su arquitectura. Hoy, un estudio busca poner en valor estas construcciones y difundir su historia.

Textos, SOLEDAD SALGADO S.
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Caía la noche en la capital y en la puerta de cada casa se encendía una vela dentro de un farol. Era la manera de iluminar las calles hacia 1840, luz que dejaba en evidencia las sencillas construcciones de adobe que entonces hacían eco de nuestro pasado colonial. La ciudad tenía apenas cien mil habitantes; y unos pocos edificios públicos, como el Palacio de la Moneda, la Real Audiencia y la Iglesia de San Francisco, le daban un cierto carácter. Sin embargo, dos décadas después Santiago empezó a sufrir una transformación radical gracias a arquitectos franceses que no sólo trajeron las ideas de una nueva forma de hacer arquitectura, a la usanza europea, sino que influyeron en el quehacer de varios profesionales chilenos, extendiendo su huella hasta las primeras décadas del siglo XX.

La importancia de este sello en el diseño de nuestra arquitectura, es el tema central del proyecto Fondart que ganó el arquitecto César Otárola, magíster en Restauración Arquitectónica de la U. Finis Terrae, en conjunto con el historiador y master en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural de la U. de los Andes, Eduardo Carrasco. "La gente no sabe mucho de los edificios por los que pasa a diario. A nivel de arquitectos llegas a conocer a maestros franceses como Jequier, Joannon, pero la gran mayoría de los santiaguinos camina mirando hacia abajo para no tropezarse, o hacia adelante para no chocar, y no se detiene a observar la riqueza de expresión en sus fachadas, desconociendo su historia. Al no ponerlos en valor terminan siendo anónimos y, por lo tanto, vulnerables", explica Otárola.

Lo que gatilló el interés en esta investigación fue el acercamiento que tuvo este profesional con una pequeña capilla porteña llamada La Providencia. Admiró su belleza, lamentó su deterioro y conoció su historia. Así llegó a su autor, el arquitecto Víctor Auclair, quien fue uno de los talentos franceses que vino a cambiar la fisonomía de las ciudades chilenas. "Esta capilla, después del terremoto del '85, quedó absolutamente abandonada y a merced del tiempo. Ejemplos como éste también hay en Santiago, como el Palacio Larraín, que cataliza todo lo que puede ser un palacio francés, y que está siendo arrendado hasta por piezas. Sin mantención terminan convertidos en conventillos", agrega Otárola.





El trabajo tomó como caso de estudio principalmente a la comuna de Santiago. Allí se identificaron todas las construcciones con influencias francesas basadas en las corrientes del Beaux Arts, que se construyeron alrededor del Centenario de la República. La idea es poder hacer una página web como biblioteca de medios y catálogo digital, con buen material fotográfico que apoye de manera didáctica la difusión de este legado.

Importación de lujo
La huella francesa comenzó a impregnarse en la sociedad capitalina a mediados del siglo XIX. "Entonces el símbolo de la modernidad era París. Los santiaguinos querían despojarse de su raigambre colonial y asemejarse a ellos. Era un referente de buen gusto y refinamiento cultural", explica Carrasco. Así, las clases más acomodadas -gracias a la explotación del salitre y minas de plata y carbón- viajaban a estudiar a la capital gala y las mujeres encargaban telas y ropas por catálogo.

Es el propio Gobierno quien llama a estos arquitectos para dar nuevos aires a las ciudades y una visibilidad a nivel internacional. Por encargo del Presidente Bulnes llega a Chile Claude-François Brunet Debaisnes que además de desarrollar proyectos como la Casa Central de la Universidad de Chile o la Iglesia de la Veracruz, también promueve la creación de la primera escuela de arquitectura. Posteriormente aparecen profesionales como Émile Doyére y Émile Jequier cuya influencia también se advierte en obras de connotados arquitectos nacionales, como Manuel Cifuentes, Ricardo Larraín Bravo y Alberto Cruz Montt.

A las innovaciones tecnológicas como el uso del fierro y el hormigón que impulsaron en nuestro país, se sumó una estética afrancesada, fácilmente distinguible por la simetría de sus líneas, uso de grandes cúpulas, bóvedas, balcones y mansardas, así como una rica ornamentación en base a guirnaldas, medallones y ménsulas. "Había que mostrarse imponentes y muchas veces los grandes patriarcas -cuyas casas hoy son absolutamente anónimas- parecían una unidad palaciega por fuera y adentro se subdividía en espacios individuales para la familia de los hijos y sus nietos", explica Otárola.



De esta manera las celebraciones del Centenario se encontraron con un Santiago que revelaba la admiración por Francia, con obras de envergadura como el Museo de Bellas Artes y la Estación Mapocho, fieles exponentes de este fenómeno. Esa impronta siguió hasta la Primera Guerra Mundial, cuando por razones obvias escaseó el material; Francia se vio en problemas y dejó de ser un gran referente para nuestro país. Aún así, varios profesionales chilenos extendieron su legado con ciertos guiños hacia lo francés, pero a menor escala. Incluso hasta los años 40, en casonas que todavía se pueden distinguir peleando entre la modernidad en sectores como Eliodoro Yáñez o El Golf.

Carrasco y Otárola están seguros de que este material -que está en pleno desarrollo- puede servir de base para futuras investigaciones sobre los inmuebles de este estilo que hay en otras comunas y para adentrarse en los magníficos edificios desperdigados por el centro de la capital.

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Textos, SOLEDAD SALGADO S..

V&D: Vestigios de esplendor francés
El Centenario de la República llegó en un momento en que Santiago se perfilaba como un pequeño París. Simetría, estilización, cuidada ornamentación y proporciones palaciegas dibujaban una capital con clara influencia francesa en su arquitectura. Hoy, un estudio busca poner en valor estas construcciones y difundir su historia. (19/06/010)_

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