sábado, 6 de agosto de 2011

"Talca, París y Londres", la verdad detrás del mito

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sábado 6 de agosto de 2011

Libro patrimonial aborda la evolución de la ciudad chilena entre 1875 y 1928:



Dos investigadores rastrearon el origen de uno de los dichos más difundidos en nuestro país. Y hallaron a un grupo de inmigrantes que cambió a Talca para siempre.


Oficialidad de la Logia Masónica Unión del Sur N°18. Imagen de 1893.
Foto:CENTRO CULTURAL UNIVERSO




ROMINA DE LA SOTTA DONOSO
"Se habla mucho de la historia y la identidad de Talca, pero se ha escrito muy poco: hay un par de crónicas de los años 30 y algunos artículos diseminados por revistas universitarias. En todo el Valle Central se repite la famosa frase 'Talca, París y Londres', y todo el mundo tiene una versión al respecto. Sabíamos que ese dicho debía tener un origen real, y nos propusimos encontrarlo", comenta Raúl Sánchez Andaur, académico de la Universidad Autónoma de Chile y autor, junto a Gonzalo Olmedo Espinoza, licenciado en Historia e investigador del Museo O'Higginiano, del libro "Talca, París y Londres: la presencia de los franceses e ingleses. 1875-1928".

Tras dos años de investigaciones, Sánchez y Olmedo no llegaron a una sola respuesta, sino a las tres más probables. "Según la tradición oral, un viajero inglés habría dicho en un castellano mal pronunciado 'Talca parece Londres', por la neblina. La segunda versión tiene que ver con la 'Sombrerería de Lujo', que estaba cerca de la estación y donde un comerciante francés vendía productos traídos desde Europa", revela Olmedo.

La tercera versión corresponde a la conciencia talquina de su propio progreso. A fines del siglo XIX, era la tercera ciudad más poblada y la cuarta en importancia económica. Y ya contaba con servicios como correos, telégrafo y teléfono, además de un trayecto directo a la capital.

"La frase se va haciendo cada vez más popular y refleja el crecimiento industrial del periodo: Talca es una ciudad alumbrada, con gas y agua potable. Desarrollo que beneficia a la elite, mientras la mayoría vive en conventillos y sufre tifus y alcoholismo", agrega Olmedo.

Para su investigación, revisaron periódicos, archivos históricos y estudios genealógicos del cementerio. "En la expansión del ferrocarril hacia el sur hallamos una constante: con el servicio van llegando también los mecánicos extranjeros. Con la 'fiebre del trigo' en California, hacia 1850 ingresa mucho dinero a Talca, y los oligarcas agrarios construyen casas muy bonitas, y los extranjeros empiezan a quedarse porque les atrae esta pequeña infraestructura", dice Sánchez.

Se suma Olmedo: "Hay una inmigración pequeña, máximo de unos cien ingleses y franceses, que logran incorporarse en la sociedad talquina y que lideran el desarrollo industrial, pues poseen conocimientos técnicos que las clases pudientes no tienen".

Se vuelven, así, esenciales para la metalurgia, las fundiciones y rubros alimentarios y de bebidas. "Los ingleses se vinculan más con lo metalmecánico; los franceses, con el comercio minorista y el vino. Pero el aporte más significativo fueron las instituciones. Algunas todavía sobreviven, como la Sociedad de Empleados y el Club Rangers", apunta Sánchez.

Los inmigrantes fundaron, además de clubes sociales y deportivos, las logias masónicas y el Cuerpo de Bomberos, e ingresan en la educación.

En definitiva, explica Sánchez, "crean una nueva sociabilidad en torno a la cual los oligarcas locales comienzan a circular, hasta ser incorporados. Para los talquinos empieza a ser importante ser reconocido por los extranjeros y la clase media comienza a sentir que conoce Europa a través de lo que cuentan ellos. Se visten como en Europa, y en Santiago les dicen siúticos".

La mayoría de los inmigrantes eran técnicos. En palabras de Olmedo, "gente común y corriente que arma un pequeño comercio, son sastres o afinadores de pianos". Sin embargo, aclara, "rompen la endogamia de la sociedad colonial talquina". ¿Cómo? Responde Sánchez: "Aquí se les da la categoría de grandes señores, y se casan con las hijas de los dueños de la tierra".

Su legado, concuerdan, es el desarrollo de la ciudad. Pero también hacen sentir a los talquinos que están culturalmente cerca de Europa.

Lo grafica una anécdota que se cuenta hasta el día de hoy: cuando se anunciaba el arribo del tren a la estación, se decía: "los pasajeros llegan a Talca, rumbo a París y Londres al día siguiente".

Belmar, Parot, Weston y Weir

Con apoyo de la Municipalidad de Talca y de la Universidad Autónoma de Chile se editaron mil ejemplares de este libro que también escudriña los apellidos ingleses y franceses asociados a diferentes rubros en Talca. Aparecen, entre otros, Belmar, Morán y Parot. También, Weston, Weir y Stringfellow.

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1 comentario:

  1. Es bueno tener una idea de la frase mitica: un lugareño de la zona talca, en poblacion lircay : ivamos a vender mote Junto a mi abuelita (aclaro era una niña):se asentua con mas fuerza la venta de sombreros importados en Paris y Londres ;el edil me contó!: que era un extrangero quien llegaba para vender sus sombreros bestidos de epoca de la colonia aya por los años 1880 el lugareño me contaba q talca era una ciudad banguardista Y sus vestidos eran lucidos en los paceos de la alameda camino al rio claro y demases Salian solo a lusir su glamur . La frace que el vendedor usaba para pregonar su tienda era muy renombrada en toda la ciudad y sociedad de alcurnia Su era la sigte: llego a Talca ,¡Pariz y Londres!: asi termino de contarles como el vendedor cual pregon pagaba a pregoneros por su local ultima moda

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