martes, 2 de febrero de 2010

Restaurando el espíritu

Reportajes
http://masdecoracion.latercera.com/2010/01/30/01/contenido/10_628_9.html

Este proyecto habla de la rehabilitación integral de un paisaje cultural tan nuestro como lo es el Templo la Maternidad de María, ubicado en la cumbre del cerro San Cristóbal, en el Santuario de la Inmaculada Concepción. Esfuerzo que habla de tiempos mejores.
por: Soledad García-Huidobro / Fotos: A. González y J. Palma



Solemnidad sobrecogedora. Como sonido de fondo un bisturí que se afana milimétricamente sobre un muro. Así trabaja un equipo de profesionales que ya está dando los toques finales a un arduo encargo: devolver el alma al Templo la Maternidad de María. Entre los participantes de este interesante propósito hay restauradoras, historiadoras, estetas, ingenieros, constructores, voluntarios, estudiantes, empresas y generosos donantes que han trabajado para rescatar nuestra memoria. Es que como sostiene Cecilia Beas, coordinadora general del proyecto de restauración, “el rescate del templo, que se inició el 2006 como una iniciativa del Santuario de la Inmaculada Concepción, y donde el padre Rodrigo Tupper ha sido el motor desde el comienzo, fue un trabajo de gran exigencia y de mucha calidad humana, lo que es fundamental en restauraciones de esta envergadura”. A lo que el padre Tupper agrega que “esta iniciativa partió como una preparación de los cien años de la llegada de la Virgen al cerro, en 1908. Bajo este concepto se hicieron varios proyectos de los espacios del santuario, entre los que estaba la recuperación del templo, una construcción de los años 30, muy hermosa arquitectónicamente y con unos frescos muy valiosos que estaban en un grave estado de deterioro”.

Sin tiempo que perder, el primer paso fue la autentificación de las obras –atribuidas por años a Pedro Subercaseaux–. Estas pasaron por exhaustivos análisis de pigmentos, cortes estratigráficos y entrevistas, para llegar a la conclusión de que su autoría correspondía a Peter Horn, reconociendo de paso su técnica. “Él también fue un pintor de murales, ya que por lo general Horn es reconocido por sus obras escultóricas. Entonces este hallazgo significa un aporte a la historia patrimonial y del arte en nuestro país antes no estudiada”, asegura Cecilia.

El siguiente paso fue la ejecución técnica, donde María Eugenia Van der Maele ha sido la restauradora in situ de basta experiencia, “ya que las pinturas habían sido repintadas y la meta de rescatar el original no era fácil”, aclara Cecilia, aunque la restauración no solamente contempló la obra de Horn, sino que también se tuvo que estabilizar la estructura del inmueble, su techumbre, impermeabilizar muros, revisar los sistemas eléctricos, realizar planos arquitectónicos y recuperar fachada, entre otras cosas. “Esto significó que el proyecto se insertara bajo un criterio de sustentabilidad de la intervención, provocando múltiples estudios, registros fotográficos y análisis preliminares antes y durante la intervención. Así también hemos incluido a la comunidad, los católicos y turistas que van a la cumbre, mostrando cada domingo los avances de la obra, lo que implica difundir el cariño por lo que nos es propio”, dice Cecilia, a la que antes de partir había que preguntarle: ¿Qué es lo que se espera una vez que esté terminado todo y cuál es la mayor satisfacción de este proyecto?

“La respuesta académica es estabilizar el monumento y recuperar la obra de Horn en su máximo valor; sin embargo, uno espera haber aportado una manera de hacer las cosas, una manera de trabajar que nos une bajo una identidad común y nos mejora la calidad de vida. El trabajo bien hecho nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos, con nuestra ciudad y con los que nos rodean. Es una perspectiva no solamente académica y fría de la restauración, es más bien una visión más humanista, en donde la restauración colabora para que el hombre viva mejor, y especialmente en este caso, el templo es nuestro país, por lo que nos alegra contribuir con ese fin”, concluye Cecilia.

“Los murales han sido recuperados pero respetando su antigüedad, con sus colores, relieves y las expresiones de los rostros. Hay que apreciar la obra de Horn manteniendo el paso del tiempo y de la historia. Es una experiencia única que te hace valorar la importancia de restaurar profesionalmente nuestro patrimonio”, señala Cecilia Beas.

http://www.santuariocerrosancristobal.cl/index.html



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