lunes, 17 de octubre de 2011

Estudio en funcionarios de ALMA servirá para los astronautas que viajen a Marte

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lunes 17 de octubre de 2011

Análisis fisiológico a más de 5 mil metros de altura, en el llano de Chajnantor:
El ambiente es tan extremo para quienes trabajan en el radiotelescopio, que la falta de oxígeno a esa altura puede quitar el sueño y nublar la vista. Además, obliga a mejorar la alimentación y limitar actividades.

Lorena Guzmán H.
Aunque para cada persona es una experiencia única, trabajar a 5 mil metros de altura no es trivial para nadie y si no se toman precauciones podrían suceder accidentes graves.





Por ello, científicos están monitoreando qué les pasa a quienes tienen su oficina con la mitad del oxígeno que el resto de los chilenos. Y el radiotelescopio ALMA es el mejor laboratorio para ello.

Además, la información recogida con estas experiencias será utilizada por los científicos que están preparando a los astronautas que irán a Marte.

A 5 mil metros de altura, 66 antenas escudriñarán como nunca los secretos del universo. Hoy hay veinte de ellas en el sitio, y otras tantas en la base a 2.900 metros. "Son muy pocos los proyectos en el mundo sobre los 4 mil metros, por lo que estamos aprendiendo y adaptando las experiencias con la altura de otros", dice Iván López, gerente de seguridad de ALMA.

Con menos oxígeno disponible, los principales riesgos son la pérdida de conciencia, la toma errada de decisiones críticas y la falta de eficiencia al realizar distintas tareas. Por ello Claus Behn, médico experto en altura de la Universidad de Chile, está monitoreando como parte de un proyecto Fondecyt a seis conductores y auxiliares encargados de conducir el transporte que lleva las antenas de 100 toneladas a la máxima altura.

"Básicamente son como astronautas. Vigilamos minuto a minuto y durante todo el trayecto parámetros fisiológicos como el ritmo cardíaco o la cantidad de oxígeno en la sangre para ver dónde están los puntos críticos", explica el doctor.

Ello les permitirá medir más allá que sólo sensaciones, agrega, algo clave porque todos reaccionan de forma distinta frente a la altura. Por ello, ejemplifica el doctor, los pilotos de la Fuerza Aérea son sometidos a falta de oxígeno cada cierto tiempo para "que conozcan qué le pasa a cada uno cuando sufre hipoxia y así poder identificar los síntomas antes que sea demasiado tarde".

La altura también ralentiza las reacciones y los pensamientos. Iván López cuenta que ha probado a los 5 mil metros el juego de ir nombrando una a una las cartas de un mazo. "Cuando vas en la número veinte ya cuesta decir de qué carta se trata". Por eso todos quienes suben sin oxígeno disponible "tienen prohibido tomar decisiones".

Pero la falta de oxígeno puede tener efectos más duraderos. Otra parte del estudio de Behn es averiguar por qué las personas duermen mal cuando han trabajado a 5 mil metros. Para ello mide con sismógrafos los movimientos en la cama; a más vueltas, menor es el descanso.

Luz que controla

Pero la altura también afecta al cuerpo de las formas más insospechadas.

La visualización de los colores permite gatillar ritmos hormonales, explica el especialista, "y la luz azul sería la responsable de suprimir la hormona del sueño, lo que permite que el cuerpo esté alerta". De alguna forma que aún es desconocida, esa luz no llegaría a la glándula que produce la hormona. Como consecuencia, las personas estarían somnolientas en el día e insomnes durante la noche.

A ello se suman efectos tan estrafalarios como el ver imágenes que no existen. El médico cuenta de cómo trabajadores que pasan rápidamente de ambientes altamente oxigenados al exterior "ven un cielo con muy pocas estrellas, algo que no es cierto. Pero si inhalan un poco de oxígeno, de repente aparece ante ellos un cielo intensamente estrellado".

Desayuno recién exprimido
El doctor Claus Behn cuenta que una forma de aminorar el efecto de la altura es consumir jugos de fruta recién exprimidos. "La falta de oxígeno aumenta la producción de radicales libres", dice. Ellos le hacen mal al cuerpo y aceleran el envejecimiento. Una forma de detenerlos es con los antioxidantes que tienen las frutas y verduras frescas. Iván López, gerente de seguridad de ALMA, dice que en el comedor siempre hay jugos y verduras frescas. A ello se agregan medidas como no trabajar más de 8 horas y descansar de la altura por al menos 12 horas.

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