martes, 15 de noviembre de 2011

La última vez que mostró su pintura fue en la Galería Gabriela Mistral, tras su "Davilazo".

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Juan Domingo Dávila trae su obra después de 15 años sin exponer en Chile

Ahora, dejará Melbourne, donde vive desde los años 70, para exhibir y dar un taller en BLOC.



Daniela Silva Astorga
No fue por las figuras semidesnudas, ambiguas y enredadas en un tejido de cuerpos, que mostró en Galería CAL (1979). O por lo que Raúl Zurita haya hecho frente a esas pinturas polémicas. Tampoco, por todo lo que Juan Domingo Dávila (1946) hizo después, cuando ya vivía en Melbourne, y era visto como uno de los buenos autores de la plástica internacional, por su técnica insuperable y el simbolismo de sus obras. Fue por el Simón Bolívar travestido que pintó en 1994. Ahí, Dávila se hizo multitudinariamente conocido, indignó a Venezuela y quedó estigmatizado.

Era el segundo "Davilazo" del año (después del escándalo de Juan Pablo Dávila en Codelco). Y casi lo último que el público local supo sobre él, aunque en 1996 expuso en la Galería Gabriela Mistral.





Después de esa exhibición, que llamó "Rota", Dávila sólo ha pisado Chile para visitar a su familia. En quince años no ha vuelto a aparecer públicamente ni ha mostrado su trabajo, por una serie de intentos fallidos, como la muestra por los 100 años de Artes Visuales que se hizo en el Bellas Artes (2000). Pero, ahora, su relación con Chile -debilitada o entorpecida por la distancia- se recompondrá. El 25 de noviembre aterrizará en Santiago con dos obras inéditas y recientes bajo el brazo. Las presentará en BLOC, el taller que en 2009 fundaron los artistas Catalina Bauer, Rodrigo Canala, Rodrigo Galecio, Gerardo Pulido y Tomás Rivas. Una plataforma para producir y difundir arte contemporáneo, además de dictar cursos. Lo que, justamente, Dávila hará a partir del 30 de noviembre.

El artista no expondrá en un museo, pero eso no le importa. "Conocí el trabajo del taller BLOC en Australia y me entusiasmó el concepto y el espacio de debate que crea. Uno positivo, algo insólito en el mundo cultural", apuntó Dávila, quien dejó Chile en tiempos de la Escena de Avanzada.

"Existe una gran desinformación sobre sus creaciones recientes. Si tomamos como referencia 1996, ahora, su obra se desmarca de los personajes sórdidos o provocadores, desde el punto de vista sexual, y se centra en una atmósfera y clima más enigmático. Su provocación tiene que ver con el color, técnica y uso de los materiales", comenta Pulido, sobre las dos pinturas que Dávila exhibirá hasta el 2 de diciembre.

Una tendrá dimensiones monumentales, y el artista la pintó con los ojos cerrados, en una acción que recuperó del surrealismo y denomina "After image". La otra, mostrará dos figuras humanas en una escena sutilmente sórdida y literalmente oscura, pero lejana a los personajes de los 80. "Mis pinturas tratan de proponer una mirada a lo que hoy es reprimido como lenguaje: experiencias compartidas, ambigüedad, valores heterogéneos que no se pueden unificar, narrativas y goce", aclaró Dávila.

La fórmula de bloc
Los socios del taller, a los que ahora se suman Peter Morse y Matías Mori, conocieron a Dávila en 2009, después de presentar una exposición en Melbourne. Ahí, le contaron que BLOC es un núcleo para las artes visuales. "Un espacio para encontrarse con pares o interesados en el arte, intercambiar ideas y aprender. Para, de paso, fortalecer el trabajo", comenta Pulido.

Por eso, además de talleres pagados, BLOC organiza conferencias abiertas. Entre otros, han participado autores como Magdalena Atria, Ignacio Gumucio y Eugenio Dittborn, quien encabezó un workshop a fines de 2010, tal como lo hará Dávila (también dará una charla, pero aún no se sabe la fecha).

El espacio se financia a partir de las matrículas, recursos propios y auspicios.

Dávila integró junto a Eugenio Dittborn, Gonzalo Díaz y Arturo Duclos la "Escuela de Santiago".
Foto:GENTILEZA JUAN DOMINGO DÁVILA/BLOC

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El pintor hiperrealista exhibe su trabajo en Galería de Arte Trece:
Los animales farsantes de Francisco Mery

Por años ha retratado fielmente al papel. Ahora, apuesta por figuras de origami que se infiltran con aves, tortugas o ranas reales, en escenas imposibles.


De los bodegones y envoltorios de papel, Mery llegó al origami.
Foto:FRANCISCO MERY

Daniela Silva Astorga
Esto se trata de animales. De ranas, tortugas y pájaros. De un artista chileno que construye algunos de mentira con papeles coloridos, para luego buscar en el paisaje a los verdaderos, y llegar a un contrapunto. A las aves que vuelan de verdad, las retrata a partir de la técnica realista, dejando algún espacio para la imaginación; a las otras, con hiperrealismo, pintándolas tal como se ven, y lo que queda son obras improbables. Unas alas de papel que se entrometen en una bandada de colibríes o un barrio de tonos sepia sólo iluminado por un origami. Así es el trabajo que Francisco Mery (49) está exponiendo en Galería de Arte Trece.

La muestra se llama "El arte de hacer arte". Algo que, asegura Mery, se lleva en la sangre: "Dibujo desde pequeño. El problema de ser autodidacta es que cuesta más perfeccionar la técnica. Sin embargo, es difícil lograr un buen hiperrealismo sin haber nacido con eso". Primero fueron bodegones. Luego, el papel. Doblado, como envoltorios rellenos o un poco abiertos dejando ver sólo una parte del contenido. "El papel me interesó por lo que uno descubre con él. Lo usamos para todo y se puede usar en miles de cosas. A veces, en los dobleces, por ejemplo, aparecen rostros sin querer", explica el artista.

Empezó a pintar esta serie en 2010, entre bodegones y algunos trabajos con pastel tiza. "La mezcla que estoy haciendo ahora, entre realismo e hiperrealismo, es mi nuevo y gran desafío. Quiero, de aquí en adelante, hacer cuadros que tengan más realismo y eso necesita de una pincelada más suelta", dice Mery, quien asegura que esta técnica gusta mucho en Chile.

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El arte de hacer arte
Noviembre 2011

ARTISTAS: FRANCISCO MERY

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