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jueves, 24 de marzo de 2011

En la Antártica chilena realizan uno de los mayores descubrimientos biológicos de la historia

http://www.emol.com/
Jueves 24 de Marzo de 2011 16:13

Una reciente expedición realizada por científicos nacionales reveló la existencia de más 200 microorganismos nunca antes descritos.Dr. Jenny Blamey en Laboratorio de Biorrecursos en Antártica.


Dr. Jenny Blamey en Laboratorio de Biorrecursos en Antártica.
Foto: Jeniffer Muñoz


Hojas del período Cretásico superior, es decir, de 65 millones de años atrás.
Foto: Elías Barticevic

SANTIAGO.- Haber pensado en alguna oportunidad que los marsupiales, característicos animales que habitan principalmente en Oceanía son originarios de Sudamérica, o que existen microorganismos capaces de disolver, tanto en condiciones extremas o no, el petróleo del agua parecía hace un tiempo ser una idea descabellada.



Pero estos supuestos cobran real valor después de los significativos hallazgos que se concretaron gracias a la reciente Expedición Científica Antártica Chilena, organizada por el Instituto Antártico Chileno (Inach).

Las bondades que ofrece la Antártica, y la cercanía que tiene con las tierras nacionales del sur del país, han abierto un sinfín de posibilidades de estudios de paleontología, biorrecursos y de la comprensión de la vida a nivel de los microorganismos que subsisten hace millones de años bajo condiciones extremas.

Así lo aseguró la doctora Jenny Blamey de la Fundación Biociencia quien junto a su equipo realizó "uno de los mayores descubrimientos de la biología y la microbiología tanto a nivel nacional como mundial".

"Hemos descubierto más de 300 microorganismos aislados de los cuales el 70% de ellos son únicos y nunca descritos antes en la historia de la biología y la microbiología", confirmó.

De estos descubrimientos, Blamey destaca dos microorganismos que podrían ser utilizados en una eventual producción a nivel industrial: Uno que soportan la radiación ultravioleta y los rayos gamma, que -por ejemplo- podrían se ocupados para generar bloqueadores solares, y otro que potencialmente sería de gran utilidad para combatir los derrames de petróleo.

Además, el hallazgos de el microorganismo denominado deinococcus, es capaz de soportar altísimos niveles de radiación gamma, que suelen ser emitidos en desastres nucleares, lo que hace pensar a los investigadores de la existencia de vida extraterrestre.

"Planteamos que la vida y la evolución responde a los estímulos del medioambiente y si nunca ha habido esa radiación en la Tierra, ¿por qué este organismo ha desarrollado esta capacidad? (...) En el espacio existen estos niveles de radiactividad", apuntó Blamey.

"Los derrames de petróleo provocan un gran daño a nivel de la ecología del planeta. Así, encontramos alguno que son capaces de degradar petróleo crudo, diesel y otros procesados mediante distintos procesos en donde el microorganismo a partir del quinto día, ha degradado completamente el petróleo incorporado en la muestra", reveló Blamey.

Chile, paraíso paleontólogo

La Patagonia y la Antártica esconden un tesoro rico en evidencias fósiles tanto de flora y fauna que llevan inmortalizados en distintas zonas por más de 90 millones de años, cuando ambos lugares compartieron un mismo territorio hace algo más de 245 millones de años atrás.

Así lo confirmó el doctor Marcelo Leppe, jefe del departamento científico del Inach. El profesional, junto a un equipo de científicos alemanes y chilenos reveló, entre una serie de increíbles descubrimientos, que el bosque magallánico se formó en el Continente Blanco, además del hallazgo de completos fósiles óseos de animales de una data de millones de años.

"Existe una concentración restos de reptiles marinos denominados Ictosaurios, que no ponían huevos, sino que se reproducían mediante crías vivas y se asemejaban a un delfín. Encontramos 40 fósiles y al menos tres especies distintas del mismo animal", señaló Leppe.

Incluso los marsupiales, que habitan por lo general en Australia, son oriundos de Sudamérica. Esto se pudo comprobar -según Leppe- gracias a la comparación de restos óseos encontrados en la Antártica y alguno de los animales que viven hoy en Oceanía.

No hay duda que en vista de los hallazgos, que representan uno de los descubrimientos más importantes a nivel paleontológico y microorgánico del mundo, la Antártica seguirá ofreciendo un amplio abanico de posibilidades de seguir explorando uno de los lugares más ricos en esta materia.

Por Alonso Sánchez Moncloa,

lunes, 21 de marzo de 2011

Bosque del sur de Chile comenzó a formarse hace noventa millones de años en la Antártica

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lunes 21 de marzo de 2011

En un ambiente común con la actual Patagonia:

INACh culminó campaña paleontológica que abarcó esa región y la provincia de Última Esperanza.

Rolando Martínez y Richard García
El hallazgo de restos fósiles de flora similar en la Antártica y Última Esperanza en la Patagonia, ratifican que ambas zonas compartieron un ambiente común para el surgimiento del bosque austral de Sudamérica hace 90 millones de años, durante el llamado cretácico superior.


Especies como la lenga, coigüe, mañío, roble, raulí y hasta la araucaria habrían convivido allí en la última etapa del periodo que vivieron los dinosaurios y también cuando comenzaron a predominar los mamíferos, destaca el doctor Marcelo Leppe, paleobiólogo y jefe del departamento científico del Instituto Antártico Chileno (INACh). Leppe recalca que la tesis de la antigüedad del bosque austral la reforzarán aún más con los análisis de laboratorios e informes que esperan tener terminados antes de fin de año.

"En los libros se dice que esa flora se acuñó en la segunda mitad del terciario, desde los 23 millones de años en adelante. Pero si analizamos la flora patagónica y antártica en la última etapa del cretácico superior nos damos cuenta que todos los elementos esenciales del bosque austral de Sudamérica ya están presentes", explica el doctor Leppe.


Destaca que al menos en cuatro oportunidades se produjo una conexión entre lo que hoy es la Antártica y nuestro actual continente. "Hace 100 millones de años existía una apertura marina profunda que se conoce como la cuenca de rocas verdes, pero se comenzó a rellenar hace unos 90 millones de años con sedimentos, lo que permitió la reconexión de ambos continentes", señala el paleobiólogo.

De ese momento data la primera evidencia de elementos sudamericanos en la flora antártica. "Esos árboles que ya habían venido evolucionando antes comienzan a formar una estructura de vegetación similar a la que presenta el bosque del sur de Chile".

Esa formación boscosa comenzó a migrar hacia el norte colonizando posteriormente lo que sería después Sudamérica.

La última conexión entre ambos continentes desapareció hace 23 millones de años, cuando se formó el profundo paso de Drake. Pero la vegetación antártica duró bastante tiempo más. Leppe cuenta que en una zona situada a 500 kilómetros del polo sur, conocida como de los Valles Secos, se ha descubierto recientemente que todavía existían bosques como los que se ven en Tierra del Fuego -con árboles achaparrados que resisten el viento y el frío- hace apenas 3,5 millones de años. "Se creía que para entonces ya no había ninguna manifestación boscosa, pero estábamos equivocados", cuenta.

El científico encabezó el verano pasado una campaña de once días en diversos sectores de la provincia Última Esperanza en el marco del proyecto Anillo Antártico de Geología y otro proyecto financiado por el Fondecyt, cuyo objetivo fue develar las raíces profundas de conexión entre Sudamérica y la Antártica. A ello se agrega el tercer proyecto relativo a ictiosaurios en Torres del Paine. En los tres proyectos participaron 23 investigadores.

Tesoro paleontológico
Leppe califica a la provincia de Última Esperanza como un Valle Cretácico. Destaca que en la zona paralela al camino entre Puerto Natales y cerro Castillo existen al menos tres formaciones geológicas representativas del período cretácico. "Hay desde reptiles marinos hasta troncos y hojas". Es el eco de un momento crucial en la historia, cuando comenzaron a declinar los grandes reptiles y a aparecer los mamíferos en gran cantidad. De hecho las dataciones coinciden casi con el momento de la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años. "Estamos trabajando justo muy cerca del límite y lo que estamos planificando ahora son al menos dos proyectos nuevos para trabajar justamente en las últimas etapas del cretácico, las últimas manifestaciones de vida de estos reptiles gigantes. Esto incluirá paleobotánica, zoología de vertebrados y estratigrafía para conocer bien los pasos que llevaron a la extinción". El área cercana al Parque Nacional Torres del Paine ya ha arrojado un hito mundial que es la mayor concentración de ictiosaurios de todo el hemisferio sur. "Están completos y son más de 40 esqueletos", detalla.

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lunes, 7 de marzo de 2011

Muestra rescata el Chile de fines del siglo XIX

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lunes 7 de marzo de 2011

En la Liga Chileno-Alemana:

Desde hoy se exhiben dibujos de Theodor Ohlsen que fueron publicados en 1894 en un álbum recientemente restaurado.

Marilú Ortiz de Rozas



Theodor Ohlsen fue un pintor y dibujante alemán (1855-1913) que llegó a Chile a fines del siglo XIX. "En la misma línea de Humboldt y los viajeros ilustrados de la época, Ohlsen recorrió buena parte del país, Valparaíso, la zona central y en particular la Patagonia, documentando diversas facetas de la vida costumbrista de los chilenos de la época", dice Hernán Rodríguez, director de un máster en historia y gestión del patrimonio cultural de la Universidad de los Andes, en cuyo seno nació la idea de rescatar el legado del artista y exhibirlo en la exposición "Los Ojos de Ohlsen", que se inaugura esta tarde en la Liga Chileno-Alemana (Vitacura 5875). Además, hoy debuta el sitio patrimonial http://www.ojosdeohlsen.cl/.



Los dibujos de este agudo observador, realizados en carbón, pluma y acuarelas, incorporan paisajes, flora y fauna, retratos de personajes populares, de nativos patagones y mapuches, así como de campesinos de la zona central, además de anécdotas de sus travesías. Fueron publicados en Hamburgo y Leipzig en el álbum de gran formato "Dürch Süd - Amerika", en 1894, diez años después de la llegada de Ohlsen a Chile. Incluyen 50 láminas de fotograbado en blanco y negro, con un total de más de 150 dibujos, un 75% referidos a nuestro país.

Hoy quedan tres ejemplares en Chile de esta joya bibliográfica de la editorial Louis Bock & Sohn, uno en poder de la Universidad de los Andes y otro en el archivo histórico Emilio Held, de la Liga Chileno-Alemana. Ambos fueron restaurados, y ese proceso se exhibe en la muestra.

"Theodor Ohlsen es un verdadero cronista gráfico del Chile progresista de la década posterior a la Guerra del Pacífico", escribió el historiador Mateo Martinic. Pero, además, el alemán creó en Valparaíso una escuela abierta. "Formó a numerosos chilenos que luego ocuparían un importante lugar en nuestras artes visuales, como Celia Castro o Juan de Dios Vargas", recalca Rodríguez.

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