lunes, 27 de septiembre de 2010

Hace 3 mil años los ancestros de los changos ya habrían pescado en alta mar

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lunes 27 de septiembre de 2010
Nuevos hallazgos arqueológicos:

Recientes investigaciones también muestran que estos habitantes de la costa nortina desarrollaron la minería del hierro, cazaban guanacos y fabricaban herramientas de alta eficiencia.

Richard García
"Es gente muy bruta, no siembran ni cojen (recolectan) i susténtanse sólo de pescado". Bastante poco favorable es la descripción que hace de los habitantes de la costa del desierto de Atacama Juan Lozano de Machuca, funcionario de la corona española en Potosí, a fines del siglo XVI. Lo cita a su vez el arqueólogo Ricardo Latcham en su libro "Los Changos de la Costa de Chile", publicado exactamente hace un siglo.

Ejemplosde puntas de arpones y anzuelos, entre otros instrumentos especializados para la pesca.
La caza de ballena ya era una práctica habitual de los ancestros de los changos, como muestra esta pintura rupestre de hace al menos 1.500 años de la quebrada de El Médano (al norte de Taltal).

Si a eso se suman otras narraciones que los pintaban como rechonchos y sucios, para los primeros cronistas estos habitantes de la costa del norte llevaban una vida bastante precaria.

Pero los últimos descubrimientos arqueológicos en la costa de la zona norte están presentando una imagen muy distinta de los changos y sus ancestros.

"Uno tiene una idea de precariedad cuando no ve que realizaban grandes construcciones. Pero en la medida que los investigamos nos damos cuenta de que tienen una tecnología tremendamente adecuada para la obtención de los recursos del mar y que a través de los siglos fueron obteniendo mejores herramientas, sin tener mejores casas", explica Victoria Castro, arqueóloga de las universidades de Chile y Sek.

"Es así como fabricaron primero sus anzuelos de concha, luego de madera y después de cobre. Hicieron eficientes redes e inventaron embarcaciones complejísimas para internarse mar adentro", detalla.

Minería del hierro



Los primeros cronistas europeos que llegaron al norte chileno se maravillaron con las balsas inflables de cuero de lobo marino. Fue la más compleja embarcación que desarrollaron.

Pero lo más impactante es que esta última habilidad no habría sido aprendida en los siglos previos a la llegada de los españoles, como se creía hasta hoy. Carlos Aldunate, director del Museo de Arte Precolombino, reveló en una reciente charla en la Academia de Ciencias que huesos de albacora encontrados en un sitio arqueológico chango muestran que, mucho antes, ellos ya eran capaces de internarse en el mar.

La evidencia viene de excavaciones realizadas por Aldunate y Victoria Castro. "En una de las más recientes encontramos también mucho hueso de delfín", dice Aldunate. A priori estima que tendrían una antigüedad de 3 mil años, pero faltan análisis precisos con carbono 14 que estarán disponibles el próximo año.

Así, la balsa de cuero de lobo marino inflado, que sorprendió a los cronistas europeos, no habría sido un invento relativamente reciente, sino que dataría de mucho tiempo atrás.

Impresionantes pinturas rupestres en el sector de El Médano, al norte de Taltal, muestran siluetas de balsas rodeando lo que parecen ballenas, una prueba de su eficiencia como pescadores. Otras ilustran la captura de albacoras, tortugas laud, lobos marinos, cachalotes, tiburones martillo y rayas.

En algunas de sus pictografías también representaron camélidos, probablemente guanacos, lo que revela que también eran diestros cazadores.

La minería del hierro fue otro de sus conocimientos. Explotaron el material y lo usaban para pintar sus cuerpos. De ahí probablemente viene la confusión de algunos cronistas que aseguraban que los changos tenían la piel más roja porque tomaban sangre de lobo marino.

En la época de los incas emplearon el pescado seco como producto de trueque. Recibían a cambio semillas y madera de chañar o algarrobo. "Eran capaces de hacer cerámicas, pero preferían el intercambio con los pueblos del interior", dice Castro.

También fabricaban tallas antropomorfas en madera, pero se conocen muy pocas de ellas debido a los saqueadores de tumbas. "No es como el altiplano, donde los habitantes reconocen a las tumbas como ancestros, aquí no existe eso y cualquiera saquea".

Una etnia asimilada
En algún momento del poblamiento americano hubo gente que optó por la costa y se fue moviendo a lo largo de ella. La denominación chango se emplea tanto para esa población costera del pasado como para la del presente. "En el siglo XVII recibían varias denominaciones: camanchacas, camanchangos y changos. En algún momento hubo changos étnicos y otros grupos mezclados con ellos, pero el mestizaje los hizo desaparecer", reconoce la arqueóloga Victoria Castro.

Los actuales changos reconocen que aprendieron las técnicas de sus padres y abuelos, pero no se reconocen como grupo étnico.

Conexión
Según Carlos Aldunate, los Chinchorro, famosos por fabricar las momias más antiguas del mundo hace 8 mil años, son antepasados de los changos.

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