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lunes, 9 de abril de 2012

Al rescate de la Casa de Los Diez

LA TERCERA EDICION IMPRESA |
sábado 07 de abril de 2012

Fue sede del grupo de Los Diez a comienzos del siglo XX. Hoy, los bisnietos del escritor Pedro Prado quieren transformar la casona de calle Santa Rosa en un centro cultural.
por Vadim Vidal

A mediados de abril, Pedro y Hernán Maino, bisnietos del premio nacional de Literatura Pedro Prado -uno de los miembros del grupo de Los Diez-, pretenden comprar la casa, emplazada en la esquina de Santa Rosa con Tarapacá, que alojó a esa cofradía vanguardista de comienzos del siglo XX. El propósito es convertirla en un centro cultural que rescate el legado de la agrupación artística y un espacio en el que coexistan, por ejemplo, una biblioteca o una galería de arte con un restaurante.

Eduardo García Powditch, uno de sus actuales propietarios, cuenta que desde que la pusieron en venta el 2000, nunca les ha llegado una propuesta formal para la casona. Por eso, el proyecto los tiene entusiasmados.

El grupo de Los Diez en verdad eran 12. Su nombre nace de una anécdota, cuando en 1914 el arquitecto Julio Bertrand le preguntó al escritor Pedro Prado cuántas personas habría en Santiago con su misma energía creativa, a lo que el autor de Alsino y Un juez rural contesto: "Buscando, debe haber ¿unas 10?", la respuesta de su colega fue: "Pues quiero conocerlos". Entre quienes participaron de la cofradía destacaron el pintor Juan Francisco González y los escritores Eduardo Barrios, Augusto D'Halmar y el mismo Prado, quienes llegarían a ser premios nacionales en sus respectivas disciplinas.

La casa se construyó en 1850. Estuvo a punto de ser expropiada, fue declarada Monumento Histórico en 1997 y lleva 12 años a la venta sin ofertas de compra.
La idea de transformarla en centro cultural se venía fraguando desde antes, pero tomó mayor fuerza el 16 de diciembre de 2010, cuando los primos Pedro y Hernán Maino lanzaron las obras completas del Pedro Prado. La ceremonia se realizó precisamente en la casona de Santa Rosa, la misma que, pese a su deterioro, aguantó en buen pie el terremoto del 27 de febrero.

Esa primera ceremonia en la casa que albergó desde 1922 a la agrupación de escritores, pintores, escultores y arquitectos, formaba parte de un plan mayor: editar la obra de cada uno de los componentes del grupo por la editorial Origo, propiedad de los Maino, y crear una fundación que se hiciera cargo de la edificación.

El primero de los pasos ya lo dieron. Tienen en imprenta la obra reunida del poeta Manuel Magallanes Moure y preparan la del pintor Juan Francisco González. Para conseguir la segunda meta crearon a fines de 2011 la Fundación Pedro Prado.

"Estamos ordenando nuestra propuesta, para hacérselas llegar a los dueños. La idea es convertir la casa en un centro cultural, pero aún no definimos el giro comercial", señala Pedro Maino.

"Cuesta mucho mantener un monumento histórico. No se pagan imposiciones, pero tampoco hay un apoyo del Estado para su conservación. La idea nuestra es que mantenga su espíritu original, que sea algo cultural, que no le pase lo que a otros monumentos que terminan transformándose en lugares comerciales", señala Eduardo García Powditch.

Su construcción neocolonial, en adobe y con techo de teja, la hace parecer más antigua de lo que es, pero data de la segunda mitad del siglo XIX. En 1922 fue comprada por el arquitecto Fernando Tupper Tocornal, quien invitaría a sus amigos, el escultor Alberto Ried y el pintor Julio Ortiz de Zárate, para que le ayudaran a refaccionarla.

Ambos artistas pertenecían al grupo de Los Diez, quienes entre 1915 y 1918 revolucionaron la europeizada cultura capitalina. El ideario de la agrupación era rescatar lo nacional en distintas disciplinas. En ese sentido el carácter neocolonial de la casa de Santa Rosa fue ideal para revalorizar la arquitectura tradicional chilena.

Las modificaciones fueron hechas entre 1922 y 1924, entre las que se contaron la construcción de un segundo piso y una torre de 19 metros, la que denominaron "el faro espiritual", que estaba pensada para levantarse en el balneario de Las Cruces, pero que encontró su lugar en el centro de Santiago.

Las ornamentaciones de las 10 columnas interiores -que representan a los integrantes del grupo- fueron hechas por Alberto Ried, y el portal de piedra de la entrada fue esculpido por Ortiz de Zárate, quien, además, talló la puerta en madera de cedro.

Las mejoras eran financiadas por su dueño, Francisco Tupper, quien vendió la casa para no caer en bancarrota. El interesado fue Alfredo García Burr, un excéntrico anticuario y coleccionista, quien la compró con un crédito del Banco de Chile en 1927.

Durante décadas, García Burr y sus ocho hijos vivieron en el primer piso. Eduardo García Powditch fue uno de ellos. "Entre todos se la compramos a mi padre en 1979, tres años antes de que muriera", recuerda. Desde entonces los hermanos han tenido que hacer frente a órdenes de expropiación para el ensanche de Tarapacá y la hostilidad de los empresarios que quieren ver caer la casa para poder levantar torres de departamentos.

"Antes de vendérsela a mi padre -cuenta García-, don Francisco Tupper le contó que una noche de tormenta se subió hasta la torre y se asomó por uno de los ventanales para sentir la fuerza del viento y la lluvia, y se vio a sí mismo como un capitán guiando su barco en una tempestad, entonces le dijo: "Con eso, me sentí pagado de todo lo que he gastado y padecido con la casa".

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lunes, 27 de junio de 2011

Casa de los Diez aún permanece abandonada

www.emol.com
lunes 27 de junio de 2011

Monumento histórico:
Una década ha pasado desde que el inmueble se puso en venta y todavía no hay ofertas para preservar su valor patrimonial.

SEBASTIÁN SOTTORFF


Construida en 1850, la casa de estilo colonial, ubicada en Santa Rosa con Tarapacá, ha resistido muy bien al paso de los años. Hoy sólo presenta daños menores en algunos muros y techumbres.


PATRIMONIO.- Las diez columnas esculpidas del patio principal representan a cada uno de los artistas del grupo.

Rodeada por los edificios, se alza en medio de un paisaje casi ajeno una torre de arquitectura colonial. Sus tejas aún sobreviven al paso del tiempo y sus formas contrastan con un entorno que ha cambiado radicalmente durante los últimos 150 años.

Se trata de la Casa de los Diez, un monumento histórico construido en 1850 y que hace una década permanece en venta. Su destino, al igual que otras construcciones patrimoniales, es todavía incierto, pues no hay ofertas de compra y menos de restauración.

"Me encantaría que esta casa se pudiera destinar para un uso cultural. Sería ideal que una fundación u organismo de gobierno pudiera adquirirla y preservar su espíritu", dice Eduardo García Powditch, uno de los hermanos que heredaron la centenaria casona ubicada en Tarapacá con Santa Rosa.

En este lugar se gestó uno de los movimientos culturales y artísticos más trascendentes de la primera mitad del siglo XX. Aquí, diez artistas e intelectuales no sólo le dieron la designación a esta casona de adobe, sino que también lideraron la escena cultural chilena en una época donde reinaba una profunda admiración hacia lo extranjero.

"Ellos elevaron los valores culturales y afrontaron una crisis de materialismo en que el arte chileno no era tan valorado", afirma García sobre esta cofradía integrada, en parte, por Augusto D'Halmar, Pedro Prado, Manuel Magallanes Moure y Alfonso Leng.

El trascendente valor patrimonial de esta construcción se sustenta en su buen estado de conservación, pues el inmueble ha resistido terremotos, incendios, saqueos y amenazas de demolición. "Ojalá pueda resistir otros doscientos años más", agrega su dueño, mientras cruza el imponente portal de piedra, tallado por Alberto Ried. En el patio principal, diez columnas, extraordinariamente esculpidas, representan a cada uno de los artistas que encontraron la inspiración en todos los rincones de esta casa.

La torre de casi veinte metros es un faro simbólico que representa, entre otras cosas, el ansia de los artistas por lograr una conexión cada vez más elevada del espíritu. Esa construcción dominó por mucho tiempo las alturas de aquella zona de Santiago y hoy sobrevive entre la gran oferta inmobiliaria que ha surgido en el sector, con departamentos desde las 800 UF.

Así, la casona, que se emplaza en un apetecido terreno de 1.110 metros cuadrados, tiene un precio de $520 millones y pese a que se encuentra protegida por el Consejo de Monumentos Nacionales, su destino de venta puede ser también comercial. "Ha habido muchos interesados, pero nunca ha existido algo concreto y por ahora no hay una inquietud por preservar este lugar patrimonial", afirmó García.

"Me comuniqué con el Consejo de Monumentos Nacionales y ellos me contestaron, muy amablemente, que no hay recursos. Por eso no perdemos la esperanza de que algún particular nos pueda ayudar a financiar, aunque sea los arreglos de la casa", agregó y explicó que la construcción resistió muy bien el terremoto del año 2010, pese a que hay techumbres y muros con daños menores.

PATRIMONIO.- Las diez columnas esculpidas del patio principal representan a cada uno de los artistas del grupo.
Foto:CHRISTIÁN ZÚÑIGA
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viernes, 1 de abril de 2011

Revisitando el centro

http://masdecoracion.latercera.com/
n° 411
MásDeco
sábado 26 de marzo 2011

Reportajes

Una caminata visual e histórica por las calles de Santiago. Eso es lo que hicimos. En ella, edificios, iglesias, calles, casas y pasajes nos sorprendieron con diferentes estilos y épocas, evidenciando el paso del tiempo en una ciudad que cambia constantemente.

por: Francisca Cristi /
Fotos: Alejandra González /
Agradecimientos: Arquitecto Pablo Brugnoli



La parroquia del Santísimo Sacramento, conocida como Los Sacramentinos, fue construida en 1912 y está inspirada en la primera iglesia del Sagrado Corazón de París, de estilo romano bizantino. El púlpito y los confesionarios fueron creados en los talleres de los Padres Salesianos y la obra estuvo a cargo de Ricardo Larraín Bravo, uno de los más destacados arquitectos chilenos del siglo XX.
Dirección: Santa Isabel 1059.

Las Casa de los Diez fue el centro neurálgico de una hermandad de pintores, escultores, músicos y poetas que durante los años 1915 a 1918 se reunieron aquí para conversar y divertirse en torno a las artes. El nombre de esta vanguardia lo inventó su gestor, el escritor Pedro Prado, quien un día tras preguntarle a su amigo, el arquitecto Julio Bertrand, si conocía a otras personas en Santiago que tuviesen la misma actitud alegre y creativa, éste le respondió: "Tal vez, buscando, debe haber unas diez". De estilo colonial, la casa tiene dos patios y entre 1922 y 1924 se construyó un segundo piso y la torre de piedra que fue diseñada por el arquitecto alemán Rodolfo Brünning.
Dirección: Santa Rosa 179.



Una de las esquinas más lindas de Santiago es la intersección de las calles París y Londres. Como detenidas en el tiempo, estas cuadras lucen el eclecticismo de las primeras décadas del siglo XX, que recuperaba elementos de varios estilos. Romanticismo, neoclasicismo y art decó inundan entonces estas cuadras de adoquines, donde arquitectos de la talla de Alberto Cruz Montt y Ricardo Larraín Bravo dejaron su huella.
Dirección: París 856, Londres 65, Londres 88.



En pleno Barrio Cívico está el edificio sede de la Bolsa de Comercio de Santiago. Construido entre 1913 y 1917 por el arquitecto chileno-francés Emile Jecquier, (creador también del Museo de Bellas Artes), fue declarado Monumento Nacional en 1981 y su arquitectura obedece a una inspiración del estilo frances beaux arts con tendencia al eclecticismo. Está emplazado en una planta triangular justo en el ángulo de las calles Nueva York y Bandera. Tiene cuatro pisos y la cúpula de la torre con el reloj son un ícono indiscutido y sello de la institución que representa.
Dirección: Bandera 63.




El pasaje Dr.Eduardo Cruz-Coke es un pequeño tesoro del centro de Santiago. Se trata de un estrecho callejón que agrupa siete casas pareadas construidas en 1930 por el arquitecto Paul Merk, a pedido de una acomodada familia europea. A lo largo de su historia se han creado una serie de rumores sobre posibles asesinatos y desapariciones, dándole un un tono misterioso al pasaje. Posee detalles arquitectónicos neogóticos y elementos del art nouveau. Actualmente las casas están en proceso de remodelación.
Dirección: Entre Compañía y Huérfanos.



El City Hotel cerró sus puertas al público el año 2008 causando revuelo entre la comunidad. No es para menos, si se trata de una construcción que durante años ha formado parte del inconsciente colectivo y foco de inspiración de artistas y escritores como Alberto Fuguet y Ramón Díaz Eterovic. El edificio fue inaugurado en 1938, tiene 1.800 m² y 72 habitaciones. Como un silencioso testigo de la ciudad, su arquitectura ecléctica con elementos art decó le entregan un look bohemio a uno de los sectores más tradicionales de la capital.En enero pasado el hotel fue vendido a un fondo de inversiones de Singapur que pretende transformarlo en un Hotel Boutique.
Dirección: Compañía 1055.

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domingo, 12 de diciembre de 2010

El gran rescate de Pedro Prado y el grupo Los Diez

http://www.emol.com/
domingo 12 de diciembre de 2010


Pedro Prado Calvo (1886-1952)
Escritor, pintor y arquitecto.

Por primera vez se publican unas Obras Completas que recorren la narrativa, la poesía y la crítica de este Premio Nacional de Literatura. Además incluyen una biografía basada en sus propios apuntes y una novela hasta hoy inédita.

Constanza Rojas V.


La mayoría de las fotografías que se incluyen en las Obras Completas son inéditas. Aquí, Prado da un discurso en Bogotá.

Para algunos era un divertido grupo de amigos talentosos. Para otros, una secta aristocrática que no se tomaba muy en serio el arte. Pero para muy pocos, son quienes entre 1914 y 1924 propusieron que el arte era una de las actividades esenciales del hombre. Un grupo que abordó las distintas disciplinas artísticas y con el humor liberó a la escena de la solemnidad reinante. Por eso, queda mucho por explorar acerca del grupo Los Diez.

Con esto en claro, Editorial Origo comenzó lo que será la Biblioteca de Los Diez, en la que publicarán Obras Completas o, en su defecto, compilaciones, de los autores de este grupo: Pedro Prado, Augusto D'Halmar, Manuel Magallanes Moure, Acario Cotapos, Alfonso Leng, Eduardo Barrios y otros. El primer ejemplar de esta biblioteca se lanzará este jueves, dedicado al escritor, pintor y arquitecto Pedro Prado (1886-1952).

"Se abre con él porque es el líder de esta agrupación", explica Pedro Maino, editor de las Obras Completas y bisnieto de Prado. "Publica el poema en prosa 'Los Diez' en 1915, y ahí sienta las bases de una poética grupal".

La edición se compone de cuatro libros, dedicados a la narrativa; poesía; ensayos y obra crítica, y vida y obra. Ahí se encuentran las novelas "Alsino", "La reina de Rapa Nui", "El juez rural" y cuentos hasta hoy muy difíciles de encontrar. También están los artículos que publicó en las revistas que fundó y dirigió, como la de Los Diez; junto a ensayos, discursos y críticas literarias. Y, por supuesto, su obra poética recogida en libros como "Flores de cardo" y "Los pájaros errantes", además de un capítulo de poemas inéditos.

En todo este material, que conforma en total 1.928 páginas, se dimensiona el peso de Pedro Prado en la historia de la literatura chilena. "En su etapa más importante se caracterizó por la transgresión sistemática de los límites de la literatura. Tras observar el escenario en el que está inmerso, publica 'Flores de cardo', en 1908, en abierta oposición al modernismo. Busca un lenguaje puro, sencillo, recoge figuras cotidianas. Con esto sorprende y remueve la escena literaria", explica Maino. Y agrega: "Es el primero que explora ciertos territorios mágicos chilenos. El primero en escribir sobre Rapa Nui, sobre la Ciudad de los Césares y los pueblos perdidos del desierto. Todo, en el marco de una pesquisa identitaria. Busca la raíz de lo chileno en estos espacios mágicos, en lugar de los tradicionales".

El fuerte de la producción de Prado se realizó hasta 1924. Luego tuvo un receso por diez años -en el que se involucró en la política- y cuando retomó la literatura, se dedicó a los sonetos.

Poco antes de esta pausa, en 1923, escribió "El viaje de Antón Páez", novela que ha permanecido inédita hasta ahora, conservada en el archivo de Pedro Prado de la Universidad Católica. El mismo texto se describe como "memorias de un hombre desconocido que fue en busca de la Ciudad de los Césares". Maino explica: "Estaba mecanografiada, pero se nota que estaba poco trabajada estilísticamente. Prado no explicita las razones por las cuales no la publicó. Por estar fechada al final de su etapa más productiva, creo que el tiempo que requería para su desarrollo se ve interrumpido por razones médicas y de trabajo".

En ese mismo archivo permanecían inéditos unos apuntes que Prado escribió meses antes de morir, pensando en una autobiografía, y que ahora fueron completados por Valeria Maino, también descendiente de Prado: El resultado se publica en el cuarto tomo de estas Obras Completas. Se incluyen también fotografías no difundidas.


Las ilustraciones que el autor incluyó en los originales, se mantuvieron en la reediciones

Además de sus méritos literarios, Prado fue un gran gestor cultural y contribuyó a la autonomía del campo literario chileno. También, apoyó, incluso económicamente, a los escritores jóvenes. "De ahí su estrecha relación con Mistral, Neruda, De Rokha, y otros", explica Maino, quien concluye: "Finalmente, la diversidad de su obra y su evolución son síntoma de la evolución de la literatura chilena del siglo XX".
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LANZAMIENTO

Las Obras Completas de Pedro Prado se presentarán este jueves, a las 19:00 horas, en la Casa de Los Diez (Santa Rosa esquina Tarapacá), y estarán en librerías desde el lunes 20.


Casa de Los Diez (Santa Rosa esquina Tarapacá)

Revista de Los Diez
Pedro Maino también encabeza la Fundación Pedro Prado Calvo, que tiene como misión rescatar y difundir el legado del autor, y del grupo Los Diez: "Buscamos consolidar un archivo para tener acceso a él de manera sencilla, y en 2011 retomaremos la Revista de Los Diez con dos números anuales. Considerará textos inéditos de los integrantes y artículos de críticos contemporáneos que revisen su obra".

Extracto de "El viaje de Antón Páez"
"Hace varios años, de regreso de Magallanes, me detuve en Achao. Primero en una piragua, luego en hombros de un chilote -no hay allí muelle- bajé a la playa. Visité el pueblo y la iglesia parroquial, de más de dos siglos. Toda ella es de madera, pintada de azul, sin que en las ensambladuras se encuentre un clavo. Gruesos látigos atan por todas partes aquella extraña construcción. La iglesia tiene, si mal no recuerdo, tres naves; la bóveda de la nave central es trilobulada, y con maderas multicolores en recorte.

(...)

Visitando el pequeño jardín, con amapolas enanas, la vieja casa del cura y el valioso archivo parroquial, pude obtener el manuscrito que hoy publico".
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lunes, 30 de noviembre de 2009

Restaurarán primera cervecería de Santiago:será centro de eventos

Fuente: http://www.latercera.com/

El empresario inmobiliario Luis Echavarri pretende cambiar la cara de la ex cervecería Ebner, construida a fines del siglo XIX.
por Angela Neira - 13/10/2009 - 07:44


Fábrica de Cerveza 1850 Valentín Koch (Adquirida por Andrés Ebner en 1878) Santiago (La Cañadilla)
Fabricación de cerveza de todo tipo



Andrés Ebner y Familia


Las cervezas que comenzó a fabricar el inmigrante alemán Andrés Ebner en la ribera norte del Mapocho a partir de 1878 se hicieron famosas por su calidad, en un mercado que comenzaba a dar sus pasos en Valparaíso, Limache y Valdivia. En 1888 terminó de construir el nuevo edificio de calle Independencia -debido al incendio de la fábrica inicial- y que, además, serviría de residencia para su familia.

La cervecería Ebner ganaría fama, tanto que en 1916 la CCU se convertiría en el principal productor local tras adquirir precisamente la fábrica de Independencia, la misma que también elaboraba las gaseosas Bilz. La planta continuó en funcionamiento por casi un siglo, hasta su cierre en 1978, cuando el abandono trajo como consecuencia que la conocida mansión sufriera el deterioro que tiene hasta hoy.

Eso podría cambiar por el proyecto del empresario inmobiliario Luis Echavarri, quien quiere convertirlo en un moderno centro de eventos, en el que se puedan realizar espectáculos artísticos.

Para ello, incorporará a la mansión y a sus construcciones industriales, en un edificio multipropósito, donde se conjugará la arquitectura ecléctica con un toque de modernidad. "Pensamos que todo lo que suceda en el interior del recinto va a tener la cualidad de conectarnos con dos mundos, que transformará cada experiencia en algo singular", asegura el empresario.

Echavarri cuenta que el inmueble fue adquirido hace 20 años en un remate judicial. Pero sólo hace algunos meses, cuando el sacerdote de la parroquia La Estampa, vecina al lugar, le pidió que se reunieran debido al mal estado de conservación de una pared colindante donde se quería instalar una imagen de San Expedito, le surgió la idea que el edificio pudiera transformarse. "Estoy seguro de que San Expedito algo tuvo que ver, ya que es conocido como patrono de cosas imposibles", señala Echavarri.

EL PROYECTO
De esa forma, y junto al arquitecto Nicolás Lipthay, comenzaron a diseñar el centro de eventos que se ubicará atrás del histórico edificio. "La primera observación que hicimos era cómo poníamos en valor el edificio antiguo, y resolvimos que teníamos que construir algo nuevo en el terreno vacío", cuenta Lipthay.

Es así como lograron diseñar una infraestructura de 5 mil metros cuadrados, que contará con dos pisos (uno de ellos VIP), tendrá capacidad para cuatro mil personas, un diseño acústico de alta tecnología y estacionamientos subterráneos. Además, pretenden que el centro se complemente con un espacio comercial y cultural a su alrededor.

Pero no será lo único, pues el proyecto también recuperará la mansión. "Si continúa en las condiciones que está, va a terminar cayéndose", dice el arquitecto.

El proyecto ya está en conocimiento del Consejo de Monumentos Nacionales.
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http://www.turismonegocios.com/index.php?TRI_Module=TN_NoticiasDetalle.php&TN_Noticia_Id=3137

La Primera Cervecería De Santiago Se Transformará En Un Nuevo Centro De Eventos
16/10/2009



El proyecto que se iniciará en el 2010 con un costo aproximado de 4 millones de dólares, se construirá atrás del histórico edificio de la ex cervecería Ebner ubicada en la calle Independencia; tendrá 5 mil metros cuadrados, dos pisos, capacidad para 4 mil personas, diseño acústico de alta tecnología y estacionamientos subterráneos.

El edificio de la cervecería Ebner, que terminó de construirse en el año 1888 luego del incendio de la anterior fábrica, también servía de residencia a la familia del inmigrante alemán Andrés Ebner. Famosa por su calidad, fue adquirida en el año 1916 por la CCU y continuó en operaciones hasta el año 1978.

La idea de transformar este edificio es del empresario inmobiliario Luis Echavarri quien se adjudicó las dependencias de la ex cervecería en un remate judicial hace 20 años; y surgió tras una reunión con el sacerdote de la parroquia La Estampa en la que trataron problemas a causa del mal estado de la propiedad colindante a la parroquia. Luego de esto y junto al arquitecto Nicolás Liphtay comenzaron a trabajar en el diseño del centro de eventos, que conjugará la arquitectura ecléctica con un toque de modernidad.

El proyecto considera también la recuperación de la mansión ubicada en la propiedad y la futura incorporación de un espacio comercial y cultural a su alrededor.

Fuente: La Tercera
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http://www.latercera.com/

8 de abril de 2008

Nacional
Identifican monumentos históricos de Santiago en estado de deterioro
Por su calidad particular, el Consejo de Monumentos Nacionales y la Municipalidad de Santiago no pueden asegurar su conservación, lo que preocupa a los especialistas. Todas las construciones destacan por su arquitectura y valor patrimonial.

Sebastián Vásquez y Catherine Pérez

02/02/2004 00:00

En la comuna de Santiago existen al menos 88 monumentos nacionales, de los cuales 78 corresponden a edificios o conjuntos de construcciones que fueron declaradas patrimonio nacional por su valor histórico y/o artístico. Los edificios están protegidos por la Ley 17.288, que, se supone, asegura su conservación.

Muchas de las construcciones se abren al público en el Día del Patrimonio Cultural, ostentando toda su tradición, historia y belleza arquitectónica. No obstante, existen otros inmuebles que, pese a la protección legal, se encuentran en grave deterioro.

El Consejo de Monumentos Nacionales es la entidad encargada de fiscalizar la protección y lograr una conservación eficaz de los monumentos y del patrimonio. No obstante, en algunos casos en que las edificaciones pertenecen a privados, la ley no otorga herramientas más eficaces para asegurar la efectiva protección de los valiosos inmuebles.

Catastro

El organismo ha identificado a buena parte de las construcciones privadas en deterioro. Entre ellas destacan el Palacio Pereira, la Basílica del Salvador y la ex Cervecería Ebner, construcciones que presentan graves problemas estructurales. Hay otras, como la Casa de los Diez, El Teatro Carrera y la Iglesia San Isidro Labrador, que cuentan con las condiciones para ser reestructuradas. La mayoría se encuentra en la comuna de Santiago.


Gustavo Carrasco, arquitecto del Departamento de Urbanismo de la Municipalidad de Santiago, dice que la legislación que regula a los monumentos históricos y las zonas típicas no permite que los privados o particulares dueños reciban muchas subvenciones, que les permitan mantener los inmuebles en buenas condiciones, aunque sí se considera la Ley de Donaciones Culturales.

Agregó que "el deterioro es un problema cultural. Es decir, como sociedad se destinan pocos recursos a mantención. Es un concepto muy poco arraigado el hecho de no arreglar todo lo que tenemos en la ciudad".

La Municipalidad de Santiago, en conjunto con el Consejo de Monumentos Nacionales, inició un proyecto de recuperación y restauración de esculturas y de 81 construcciones que han sido declaradas Monumento Nacional, a través de la venta de espacios publicitarios que cercarán el perímetro de las construciones de cada obra.

Graves secuelas del terremoto de 1985


Basílica del Salvador

Pertenece al Arzobispado de Santiago. Su construcción fue ordenada en 1864 por el arzobispo Rafael Valdivieso. Fue inaugurado en 1892 y su construcción fue encomendada al arquitecto alemán Teodoro Burchard. Su superficie ocupa 3.626 m2.
De estilo neogótico, su estructura fue reforzada con fierros por los daños del terremoto de 1906, produciéndose nuevos daños con un sismo en 1927. Nuevamente, en 1985 el terremoto dejó serios daños estructurales y ornamentales, visibles hasta hoy.
Se estima que presenta serio riesgo de derrumbes. Se encuentra en Huérfanos con Almirante Barroso.

Apuesta de artistas


Casa de los Diez

Nació como parte de un movimiento artístico que, ante la fuerte influencia extranjera en las artes, reivindicó lo nacional. Fernando Tupper, amigo de los artistas que conformaban el movimiento, pidió en 1922 que su casona fuera decorada para funcionar como punto de reunión del grupo.
En 1998 fue declarada Monumento Histórico por el Mineduc. Se estima que necesita mantención, pero no tiene graves daños. Se ubica en calle Santa Rosa 179.

A la espera de una restauración



Teatro Carrera


Comenzó a construirse en 1926, en los terrenos del antiguo Palacio Concha Cazotte. Unos años más tarde se exhibía la primera película “Te acordarás de mí”. En 1993, la Corporación para el Desarrollo y la Municipalidad de Santiago pretendieron recuperarlo para convertirlo en un centro de eventos. Pertenece a la familia Bazzolo.
Aún no se realizan los trabajos de intervención, por lo que aún es usado como bodegas en el primer piso y como discoteca en el segundo. Según el municipio, es completamente restaurable, pues conserva gran parte del escenario. Ubicado en Alameda, entre Maturana y Concha y Toro.


Cervecería Ebner


En 1878, el alemán Andrés Ebner trasladó su fábrica cervecera a este lugar. En la exposición de 1884, la pilsener Ebner fue la única premiada, y en 1888 recibió medalla de oro. Entre 1885 y 1888 se construyó la actual edificación, que también servía de residencia. Muestra una fusión de neorrenacimiento con rasgos italianos y manieristas.
La CCU compró la construcción en 1916 y mantuvo la fábrica en producción hasta 1978. Todo el sector industrial fue desmantelado entre 1981 y 1982. Sólo queda la fachada en mal estado de conservación. Se sitúa en Independencia 565.

Un templo con larga trayectoria



Iglesia San Isidro Labrador

Fue declarada monumento histórico en 1977. La construcción del templo comenzó por petición del obispo Diego de Umanzoro en 1618, pero fue devastada por un terremoto. Luego de diversos derrumbes, la cuarta y definitiva iglesia se edificó en 1896, concluyéndose los trabajos siete años después. Pero otro sismo obligó a refaccionarla y se le agregó una cúpula sobre el altar mayor, la que se derrumbó en 1921.

La construcción de la iglesia se caracteriza por un volumen simple, sin torre, de influencias neoclásicas. Dos altas columnas enmarcan los tres accesos al templo. Hoy el edificio se encuentra en desuso y sólo se realizan en él algunos servicios religiosos. Está en Santa Victoria con San Isidro.

El legado de un arquitecto francés en pleno centro


Palacio Pereira


Fue construido por el arquitecto francés Lucien Ambrosie Hénault en 1872, a pedido de Luis Pereira Cotapos, un hombre público de la época. En 1940 fue adquirida por la Caja de Empleados Públicos y en 1981 por la empresa Raúl del Río.

Forma parte del centro histórico de Santiago, declarado Zona Típica en 1986. De concepción clásica, posee columnas de orden jónico y corintio con elementos y formas del renacimiento francés del siglo XVII. Está ubicado en Huérfanos 1515.



Ruinoso estado del Palacio Pereira (http://www.atinachile.cl/node/11601)