domingo, 12 de diciembre de 2010

Lanzan álbum fotográfico de 1910 con cerca de 4 mil fotos de todo Chile

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ARTES Y LETRAS
domingo 12 de diciembre de 2010

RECOPILACIÓN De Tacna a Magallanes:


CENTENARIO DE 1910 Provincias y comunas de Chile Investigación y edición de Ricardo Herrera Floody.

Se trata de un repaso por las comunas del país existentes en 1910, incluidos Tacna y los territorios de Magallanes.





Cerca de cuatro mil fotos conforman este gran álbum, integrado por imágenes extraídas de Museo Histórico Nacional, la Biblioteca Nacional, Biblioteca Severín, el Archivo de la Biblioteca Austral de Valdivia, la Sociedad Filatélica Nacional, museos regionales, como el de Angol, más el aporte de importantes coleccionistas privados, como Rodrigo Millán, Raúl Moroni, Hernán Thiers, Patricio Aguirre y otros. Hay también fotos de archivo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.







Las 800 páginas del álbum registran imágenes de las 250 comunas existentes hacia el centenario, conformadas en 23 provincias, incluida Tacna, que era parte del territorio nacional, a lo cual se sumaba el Territorio de Magallanes. "No están todas, afirma su autor y editor Ricardo Herrera Floody, ex alcalde de Carahue, pues de algunas de ellas no quedan huellas, además, varias comunas existieron sólo por decreto". El proyecto, auspiciado por la Asociación Chilena de Municipalidades, la Cámara de Diputados y el Museo Histórico Nacional podrá ser consultado en los sitios web memoriachilena y comunasdechile.com. Las fotos abarcan un rango de 20 años entre 1900 y 1920 y un importante porcentaje de la recopilación es inédito. Además, se agregaron varios mapas y planos de las ciudades importantes.

Su autor explica que "la fotografía fue testigo privilegiado de una época de la historia de Chile y este libro quiere reconstruir a través de imágenes un panorama de un Chile que fue. Y lo quiere hacer no sólo desde las grandes urbes de antaño, sino desde sus pequeños pueblos y diversos territorios, desde aquel Chile tantas veces sin considerar".

"A principios del siglo XX, la gran divulgación de la fotografía, permitió registrar con gran fuerza aquel momento histórico, presentando una visión muy exacta de la realidad política y social del país. La fotografía, con su formato de postal, se convirtió en la mayor fuente documental de aquella época. Fotógrafos de gran pericia recorrieron todo Chile, y sus lentes y antiguas cámaras captaron paisajes, acontecimientos y personajes. Sin embargo, no se reconoció debidamente la importancia de este material, y sólo escaparon a esta suerte los lugares comunes de la iconografía nacional", afirma Herrera.

Las compilación de imágenes de este libro nos muestra que el Chile del Centenario era un país próspero, más descentralizado, rural, más limpio y despejado. Menos poblado, con un norte con ciudades de gran pujanza, con muchas y ricas comunas rurales en su parte central, un sur recién poblado de colonos, en parte progresistas, en un extremo sur aún por poblar, junto a sus habitantes étnicos sobrevivientes.

El contenido de este libro incluye descripciones y estadísticas históricas de las provincias y comunas de Chile, con fotos de las autoridades de época -parlamentarios, intendentes y algunos alcaldes- e imágenes de plazas, calles, monumentos, e instituciones y vistas panorámicas y parciales de las ciudades y pueblos de las cuales fue posible obtener registro. Se incluyen además mapas y planos de época, para facilitar su comprensión.

A su vez, Ricardo Loebell, presentador del libro, afirma que "la obra sirve para meditar y preguntarse en el Bicentenario, cómo evolucionó nuestra forma de imaginar el progreso. Talvez, este se proyectó por momentos en disyuntiva y no en su continuación orgánica con la historia cultural del pasado, como se aprecia en otras culturas".

"Repasar el pasado puede ser provechoso para pensar el futuro. En ese sentido, el Patrimonio es producto de la participación en el tiempo, aquello que uno inicia y otros concluyen o concluirán. Es la participación del sujeto y su desprendimiento material a la vez. El acceso es de carácter universal. Es un secreto que se comunica por su dimensión estética. Es aquello que nos devuelve la memoria del tiempo; de hecho, nos lo estructura. Nos pone con nuestra historia al lado y nos avala como seres de un lugar", concluye Loebell.

El contenido de este libro incluye descripciones y estadísticas históricas de las provincias y comunas de Chile.
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La Segunda online
ASÍ ERA CHILE EN 1910
Libro revela 4.000 imágenes del país
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El gran rescate de Pedro Prado y el grupo Los Diez

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domingo 12 de diciembre de 2010


Pedro Prado Calvo (1886-1952)
Escritor, pintor y arquitecto.

Por primera vez se publican unas Obras Completas que recorren la narrativa, la poesía y la crítica de este Premio Nacional de Literatura. Además incluyen una biografía basada en sus propios apuntes y una novela hasta hoy inédita.

Constanza Rojas V.


La mayoría de las fotografías que se incluyen en las Obras Completas son inéditas. Aquí, Prado da un discurso en Bogotá.

Para algunos era un divertido grupo de amigos talentosos. Para otros, una secta aristocrática que no se tomaba muy en serio el arte. Pero para muy pocos, son quienes entre 1914 y 1924 propusieron que el arte era una de las actividades esenciales del hombre. Un grupo que abordó las distintas disciplinas artísticas y con el humor liberó a la escena de la solemnidad reinante. Por eso, queda mucho por explorar acerca del grupo Los Diez.

Con esto en claro, Editorial Origo comenzó lo que será la Biblioteca de Los Diez, en la que publicarán Obras Completas o, en su defecto, compilaciones, de los autores de este grupo: Pedro Prado, Augusto D'Halmar, Manuel Magallanes Moure, Acario Cotapos, Alfonso Leng, Eduardo Barrios y otros. El primer ejemplar de esta biblioteca se lanzará este jueves, dedicado al escritor, pintor y arquitecto Pedro Prado (1886-1952).

"Se abre con él porque es el líder de esta agrupación", explica Pedro Maino, editor de las Obras Completas y bisnieto de Prado. "Publica el poema en prosa 'Los Diez' en 1915, y ahí sienta las bases de una poética grupal".

La edición se compone de cuatro libros, dedicados a la narrativa; poesía; ensayos y obra crítica, y vida y obra. Ahí se encuentran las novelas "Alsino", "La reina de Rapa Nui", "El juez rural" y cuentos hasta hoy muy difíciles de encontrar. También están los artículos que publicó en las revistas que fundó y dirigió, como la de Los Diez; junto a ensayos, discursos y críticas literarias. Y, por supuesto, su obra poética recogida en libros como "Flores de cardo" y "Los pájaros errantes", además de un capítulo de poemas inéditos.

En todo este material, que conforma en total 1.928 páginas, se dimensiona el peso de Pedro Prado en la historia de la literatura chilena. "En su etapa más importante se caracterizó por la transgresión sistemática de los límites de la literatura. Tras observar el escenario en el que está inmerso, publica 'Flores de cardo', en 1908, en abierta oposición al modernismo. Busca un lenguaje puro, sencillo, recoge figuras cotidianas. Con esto sorprende y remueve la escena literaria", explica Maino. Y agrega: "Es el primero que explora ciertos territorios mágicos chilenos. El primero en escribir sobre Rapa Nui, sobre la Ciudad de los Césares y los pueblos perdidos del desierto. Todo, en el marco de una pesquisa identitaria. Busca la raíz de lo chileno en estos espacios mágicos, en lugar de los tradicionales".

El fuerte de la producción de Prado se realizó hasta 1924. Luego tuvo un receso por diez años -en el que se involucró en la política- y cuando retomó la literatura, se dedicó a los sonetos.

Poco antes de esta pausa, en 1923, escribió "El viaje de Antón Páez", novela que ha permanecido inédita hasta ahora, conservada en el archivo de Pedro Prado de la Universidad Católica. El mismo texto se describe como "memorias de un hombre desconocido que fue en busca de la Ciudad de los Césares". Maino explica: "Estaba mecanografiada, pero se nota que estaba poco trabajada estilísticamente. Prado no explicita las razones por las cuales no la publicó. Por estar fechada al final de su etapa más productiva, creo que el tiempo que requería para su desarrollo se ve interrumpido por razones médicas y de trabajo".

En ese mismo archivo permanecían inéditos unos apuntes que Prado escribió meses antes de morir, pensando en una autobiografía, y que ahora fueron completados por Valeria Maino, también descendiente de Prado: El resultado se publica en el cuarto tomo de estas Obras Completas. Se incluyen también fotografías no difundidas.


Las ilustraciones que el autor incluyó en los originales, se mantuvieron en la reediciones

Además de sus méritos literarios, Prado fue un gran gestor cultural y contribuyó a la autonomía del campo literario chileno. También, apoyó, incluso económicamente, a los escritores jóvenes. "De ahí su estrecha relación con Mistral, Neruda, De Rokha, y otros", explica Maino, quien concluye: "Finalmente, la diversidad de su obra y su evolución son síntoma de la evolución de la literatura chilena del siglo XX".
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LANZAMIENTO

Las Obras Completas de Pedro Prado se presentarán este jueves, a las 19:00 horas, en la Casa de Los Diez (Santa Rosa esquina Tarapacá), y estarán en librerías desde el lunes 20.


Casa de Los Diez (Santa Rosa esquina Tarapacá)

Revista de Los Diez
Pedro Maino también encabeza la Fundación Pedro Prado Calvo, que tiene como misión rescatar y difundir el legado del autor, y del grupo Los Diez: "Buscamos consolidar un archivo para tener acceso a él de manera sencilla, y en 2011 retomaremos la Revista de Los Diez con dos números anuales. Considerará textos inéditos de los integrantes y artículos de críticos contemporáneos que revisen su obra".

Extracto de "El viaje de Antón Páez"
"Hace varios años, de regreso de Magallanes, me detuve en Achao. Primero en una piragua, luego en hombros de un chilote -no hay allí muelle- bajé a la playa. Visité el pueblo y la iglesia parroquial, de más de dos siglos. Toda ella es de madera, pintada de azul, sin que en las ensambladuras se encuentre un clavo. Gruesos látigos atan por todas partes aquella extraña construcción. La iglesia tiene, si mal no recuerdo, tres naves; la bóveda de la nave central es trilobulada, y con maderas multicolores en recorte.

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Visitando el pequeño jardín, con amapolas enanas, la vieja casa del cura y el valioso archivo parroquial, pude obtener el manuscrito que hoy publico".
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viernes, 10 de diciembre de 2010

Mastodóntico libro de fotos resucita el Chile de 1910

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Sábado 11 de diciembre de 2010

Publican compilación que incluye cuatro mil estampas de provincias y comunas







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jueves, 9 de diciembre de 2010

Ampliación de Peluquería Francesa ocupará antigua sede de la Democracia Cristiana

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jueves 9 de diciembre de 2010



Ampliación de Peluquería Francesa ocupará antigua sede de la Democracia Cristiana
En enero de este año, su dueño, Cristián Lavaud, compró la ex sede de la DC, y en las próximas semanas comenzaría la demolición parcial.

por Gabriela García



Hace un mes, el dueño de la Peluquería Francesa y del Boulevard Lavaud, Cristián Lavaud, inauguró una tienda donde las verduras se pesan en una balanza oxidada. Apodada como Antiguo Almacén, el inmueble, ubicado en calle Libertad, a dos casas del tradicional salón de belleza, es parte de un proyecto más grande que Lavaud tenía hace tiempo en mente: convertir la esquina de Compañía y Libertad en un complejo gastronómico y cultural.

En enero de este año compró el edificio de la antigua sede de la DC que colinda con la peluquería, para levantar ahí un bulevar de dos niveles. El inmueble estaba en evidente estado de deterioro y, sin embargo, Lavaud decidió conservar la fachada y las dos habitaciones delanteras. El proyecto de ampliación contempla dos niveles: en el primer piso habrá una barra, algunas mesas, una copería y un anfiteatro, destinado a presentaciones de música en vivo, proyección de películas y a obras de teatro. El segundo nivel será destinado a terraza y en el entrepiso una curiosidad: "Ahí estará la cocina. El público la podrá ver desde el patio o cuando suba por la escalera", cuenta Lavaud.

En total, serán 700 metros cuadrados, y se podrá ingresar por el restaurante (Boulevard Lavaud) -cuya entrada es por Compañía- o por la misma peluquería. El costo de esta construcción bordea los $ 200 millones.

"Mi abuelo jamás imaginó"

Creada en 1868, pero ubicada desde 1925 en su sitio actual del barrio Yungay, la Peluquería Francesa fue fundada por Emilio Lavaud. Cuando éste falleció, le entregó el derecho a llave a su más fiel empleado, Manuel Cerda. El la custodió durante tres años, hasta que el nieto del barbero francés, Cristián, le compró el edificio. Desde 1996, este ingeniero medioambiental de 47 años no ha parado de sacarle partido a esta joya patrimonial. "Lo que nunca se imaginó mi abuelo es que ese boliche de esquina se iba a ir desparramando hacia casas vecinas", agrega.

En 2000 inauguró el Boulevard Lavaud -un restaurante decorado con lámparas hechas con las bases de antiguos secadores de pelo y trozos de balcones que pertenecieron al pintor Roberto Matta- y hace un mes Los Coleccionistas, una especie de refugio en la vereda del frente de Libertad, que espera al visitante para que conozca el escritorio de Pepo o las viejas cajas de fósforos rescatadas del extinto Hotel City.

Cristián recuerda cuando su abuelo tijereteaba su cabello y éste caía rendido sobre el piso de parqué. "También me lo cortaba en un parrón largo que unía su casa y la mía en Quinta Normal", recuerda.

Marzo de 2011

Esa es la fecha en que el nieto de Emilio Lavaud proyecta la inauguración del laberinto encantado, inspirado en el legendario Café Tortoni, de Buenos Aires, y que unirá el legendario salón de belleza, el Antiguo Almacén, el Boulevard Lavaud y el nuevo espacio apodado La Democracia. Al son de la cumbia, éste prepara su demolición parcial para las próximas semanas.

"Este barrio podría ser Palermo Soho, San Telmo o cualquier bulevar de París o Madrid si en lugar de llevar a los extranjeros de shopping los trajeran a ver esta riqueza cultural", dice Cristián Lavaud sobre el sector poniente de la capital que él ha sabido explotar.
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martes, 7 de diciembre de 2010

El Teatro Municipal recoge el patrimonio de las artes escénicas en formato digital







NUEVAS TECNOLOGÍAS 150 años de historia en una plataforma web:

Miles de fotografías, partituras, programas y folletos, grabaciones audiovisuales, figurines y bocetos forman parte de las colecciones almacenadas por el principal teatro del país. Están siendo digitalizados a través del Centro de Documentación de las Artes Escénicas (DAE), que ya inició sus actividades.

Francisco José Folch
Apoyándose en la Línea Bicentenario del Fondart, el Centro DAE ya no es proyecto, sino realidad. Reúne todas las colecciones y registra las funciones en este escenario durante sus 153 años de funcionamiento. "Su creación marca el ingreso a la era digital del Teatro Municipal de Santiago. Es de gran relevancia para la investigación en el país y un registro único, completo e histórico para las futuras generaciones. La digitalización de todas las colecciones permitirá ampliar el acceso a un mayor número de audiencias", comenta su director general, Andrés Rodríguez.

Chile está cobrando mayor conciencia de su historia e identidad. Especialmente en el Bicentenario, los medios han fomentado la conciencia patrimonial y la conservación de su memoria. Un centro de documentación específico para las artes escénicas, y gestado en su foco más importante en Chile, el Teatro Municipal, tiene un potencial enorme para conservar lo que ya se tiene y para ir más lejos: fomentar la investigación y favorecer nuevas maneras de mirar las artes en Chile y la tradición que han legado los artistas del pasado y la creación por los del presente.

Alejandra Martí, gerente de Nuevos Proyectos del Teatro Municipal desde 2006, observa que "la preocupación por la preservación del patrimonio es hoy compartida por muchos teatros en el mundo. El Metropolitan, la Royal Opera House, el Real de Madrid, el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, el mismo Colón de Buenos Aires, son ejemplos para nosotros. Con el Centro DAE hemos querido abrir una puerta de acceso virtual para proyectar al Municipal a través de sus imágenes. El acceso a su recinto es limitado, pero el registro de los espectáculos y su posterior publicación en una plataforma web dan una cobertura ilimitada. Ese registro puede lograr que gente que nunca ha venido al Municipal diga 'Increíble lo que se hace', y luego venga".

-Vincula a este proyecto con nuevas audiencias. ¿Cómo sucedería eso?

"Es preocupación generalizada de los teatros en el mundo diseñar estrategias eficaces para atraer a nuevos públicos. Internet es la herramienta más utilizada por las nuevas generaciones. Explotar sus capacidades ilimitadas es la tendencia mundial, y hacia allí apuntamos: fotografías, videos, registro del proceso de producción, todo lo que sea posible mostrar, pero a lo que es imposible permitir el acceso, por disponibilidad y normas de seguridad. La belleza y el interés de las imágenes cautivarán al usuario general y -creemos- también a los historiadores".

-¿Cómo se creó esta plataforma tecnológica?

"Es un proyecto ciento por ciento chileno, pero basado en la investigación de diversos catálogos de teatros, archivos y bibliotecas nacionales e internacionales. Está a cargo de un equipo de profesionales jóvenes de diversas disciplinas -gestores, ingenieros, musicólogos, diseñadores-. Esta mezcla de disciplinas y puntos de vista dio un óptimo resultado. Así se fue desarrollando un sistema de catalogación idóneo para el Municipal, pero que en el futuro, por su valor agregado, es exportable a otros teatros. Hubo que idear una herramienta tecnológica a la medida, que integrara tanto las colecciones del Centro como la información de todos los espectáculos que se han realizado, con todo el detalle técnico y artístico. Esta investigación partió con la realización del libro para los 150 años del Municipal, que es un magnífico resumen, pero inmensamente superado por la riqueza de lo que existe. En 2007 no podíamos publicarlo todo, pero este proyecto continuó. Y la idea central fue que tanto los espectáculos como los documentos estuvieran interrelacionados".

-¿Qué proyecciones tiene el Centro DAE?

"Ya hay muchísimo hecho, falta otro tanto: conservar, documentar y digitalizar sus colecciones, poner este material en la web. Hay mucho de los artistas más importantes que han visitado Chile en sus 200 años. Queremos fomentar la investigación a todo nivel sobre las artes escénicas en Chile y fomentar su mayor conocimiento mediante nuevos proyectos. Crear relaciones nacionales e internacionales con otros archivos y centros de documentación, establecer alianzas. Es indispensable continuar con la publicación de libros, para lo cual la Ley de Donaciones y las empresas privadas son fundamentales".

José Manuel Izquierdo, encargado del Centro DAE desde 2009, explica que las donaciones y colecciones que lo componen -y que seguirán creciendo- abarcan diversas artes con documentación tan importante como la de los primeros maestros de la danza en Chile (Kaweski, Uthoff, Cintolesi), o grandes músicos chilenos (Renato Zanelli, Arrau, Vinay), o actores y compañías de diversas épocas, como la zarzuela de principios de siglo XX y las temporadas en el Teatro Experimental de la Universidad de Chile. Esta información, a menudo inédita, estará por primera vez disponible para el público en la página web (www.municipal.cl) y para consulta en el archivo.

-¿Tiene este centro algunos aspectos únicos?

"Ya alberga muchos documentos inéditos, como fotografías de Claudio Arrau de niño y durante sus primeros años de estudio, fotografías en Chile de artistas como Pietro Mascagni o Beniamino Gigli. Recién se está comenzando a investigar, por ejemplo, la gran cantidad de fotos de cantantes y artistas del siglo XIX tomadas en estudios de Santiago y Valparaíso, con trajes de la época utilizados en teatro y ópera. También hay documentos de las primeras enseñanzas del ballet, de composición o de canto en Chile, y materiales personales de diversos artistas como Enrique Soro, Pedro Orthous o Ernst Uthoff, entre muchos otros. La colección de programas de sala es muy completa, especialmente en el siglo XX, abarcando las temporadas orquestales y de ópera. Toda esa información se irá incorporando progresivamente a la página web".

-¿Cómo se formó esta colección?

"Hasta ahora, básicamente con donaciones de artistas. Principalmente, fotografías, libros y partituras, programas y folletos, bocetos, figurines, objetos museales, audios y videos y documentación adjunta de prensa y artistas. Son hoy unas 120 mil fotografías, 8.000 libros y partituras, 3.000 programas y folletos, objetos museales variados, 3.500 grabaciones audiovisuales, 500 carpetas de documentación (autógrafos y manuscritos de alto valor archivístico, entre otros), 4.500 figurines y bocetos. El catálogo digital es ya de 3.000 funciones, con 2.000 fotografías. Llamamos a quienes posean objetos o documentos que puedan seguir enriqueciendo este patrimonio a donarlos para beneficio de los chilenos de las generaciones actuales y futuras".
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Propiedad industrial chilena: Una historia de inventos y gráfica

Domingo 5 de diciembre de 2010
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ARTES Y LETRAS

Nueva publicación Libro editado por el diseñador Pedro Álvarez



Un sofisticado envase para transportar huevos fue el primer modelo industrial registrado en Chile. Una nueva publicación aborda, por primera vez en 200 años, la historia gráfica del diseño vinculado a la producción. Si es chileno, ¿es bueno?



Nicolás Rojas Inostroza
"No hay en Chile manufactura alguna, pues no merecen tal nombre las rudimentarias industrias del jabón y las velas", escribía la viajera María Graham en 1822. A poco menos de dos siglos de sus severas anotaciones, un libro a todo color da cuenta de la evolución histórica de la propiedad industrial en el país. Logotipos, afiches, prototipos y fotografías conforman esta compilación que ya está disponible en las bibliotecas públicas del país.

Viernes, Biblioteca Nacional.
El diseñador Pedro Álvarez Caselli viste de negro. Acaba de presentar, junto a algunas autoridades, la "Historia gráfica de la propiedad industrial en Chile" en la sala América. A unos metros está Maximiliano Santa Cruz, director del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), quien viste más formal. Junto a ellos, un centenar de invitados participa de un cóctel en un iluminado hall.




La idea de editar el libro nació tras una visita de Santa Cruz a la biblioteca del INAPI. La sorpresa fue grande al encontrarse con el material y fue aún mayor al enterarse de que el instituto tenía una bodega llena de archivos. El director resalta la existencia de peticiones de patentes firmadas por Thomas Alba Edison, Claudio Gay o Guillermo Marconi. Todo en la misma bodega.

"Tuvimos cinco meses para hacer el libro. Había que generar un texto, escribir la historia. Eso es poco común en el trabajo de los diseñadores", cuenta Pedro Álvarez. El autor de "Chile, marca registrada" (Ocho Libros, 2008) trabajó con el equipo de Pie de Texto para dar forma a este sintético volumen de 200 páginas. Sintético porque sólo las patentes de invención suman más de 47 mil.

Héroes de cajetilla: de la litografía al logo

El texto está dividido en tres capítulos: el Chile republicano del siglo XIX, Del Centenario al proyecto de país industrializado y Globalización y sociedad del conocimiento. La edición aborda el desarrollo de las marcas comerciales, las patentes de invención, los modelos de utilidad, los diseños industriales, las indicaciones geográficas y las denominaciones de origen. Como las del vino.

Eduardo Castillo es cómplice de Pedro Álvarez. Mientras toma un pequeño café, cuenta que su trabajo en el libro estuvo focalizado en la primera mitad del siglo XX. El editor de "Artesanos, artistas, artífices" (Ocho Libros, 2010) esboza un recorrido iconográfico de la evolución de las marcas. Identifica, en el siglo XIX, una construcción muy vinculada a los símbolos patrios de la naciente república. Por esos años abundan las imágenes de héroes en los rotulados de productos tan diversos como cigarrillos y bebidas alcohólicas. Incluso, en 1887, G.A. Hormann registró una marca basada en el escudo nacional, con una versión libre de huemul que se asemeja más a un caballo. El texto central estaba escrito sobre dos cañones cruzados que rezaban: "Esmeralda-Arturo Prat".

Un año antes de las fiestas del Centenario, Tancredo Pinochet manifestaba con preocupación: "Hoi dia todo el mundo se jacta de consumir articulos estranjeros i nada tiene salida en el comercio si no lleva marca exótica". Por esos años estará a la venta el vino "Por la razón o la fuerza". Al avanzar las décadas esta evolución deriva, a juicio de Castillo, en una "revalorización de lo popular local". Son los años del chablis rosado ("para verlo todo color de rosa..."), del refinado jabón LUX (producto de "los proveedores del Rey de Inglaterra") y de la malta Blanca ("cerveza especial para personas débiles"). Pinochet Le Brun concluye que "si nos trajeran aguas de las alcantarillas de Paris, embotellada i etiquetada ya veríamos como tendría consumo entre los chilenos".

El impacto de la Gran Depresión de los 30 impulsó el modelo de desarrollo hacia adentro. Fueron los días más promisorios de la industria nacional. En junio de 1931 un decreto especificaba que una marca comercial podría consistir en "una palabra, locución o frase de fantasía, en una cifra, letra, monograma, timbre, sello, viñeta, franja, emblema, figura, fotografía o dibujo cualquiera".

"Muchas veces aparecía la fotografía de este nuevo burgués que era una especie de héroe de la revolución industrial", dice Pedro Álvarez, ejemplificando con una añosa etiqueta de Bilz en la que aparece Andrés Ebner, fundador de la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU).

La década del 30 estuvo marcada por la idea de un consumo de orientación nacionalista. Aunque los héroes lentamente compartirían los paquetes y etiquetas con personajes populares, como el ratón Mickey (que ilustraba las pastas para calzado y los envoltorios de caramelos).

A mediados de siglo, las marcas priorizaron los mensajes de sus productos más que su carácter nacional. Algunas marcas adquirieron tanta fuerza que pasaron muchas veces a reemplazar el nombre de los productos. Tal es el caso del confort (papel higiénico), el jabón gringo (para lavar), el plumavit (poliestireno expandido), el tanax (insecticida) y las alpargatas (calzado).

Durante los años sesenta las marcas se adaptaron a la comunicación de masas, la ampliación del consumo y el protagonismo adquirido por la juventud. Los envases y afiches coloridos fueron emblemas de la época en que se vendían pastillas coléricas ("Una dulce conversación, un sabroso flirteo") o las latas de Wirenbo ("sierra similar salmón"). El libro extiende el análisis hasta la actualidad.

Chile, ¿país de inventos?

La primera concesión de patentes fue otorgada en 1840 y recayó en Andrés Blest, tío del autor de "Martín Rivas". El médico inscribió un "método para hacer el ron en Chile". Durante el primer decenio se entregaron concesiones para la fabricación de cristales, tejidos, betunes y máquinas para reducir los lavaderos de oro. La tendencia creativa, según Maximiliano Santa Cruz, está dada por "áreas como el agro o la minería".

El escritor e ingeniero Liborio Brieva patentó, en 1882, un sistema de ascensores "mecánicos". Un año más tarde diseñó el ascensor Concepción, pionero de los que hoy operan en los cerros de Valparaíso. Años antes, el alemán Karl Flach, creador de un submarino de fierro construido en Limache, fue víctima de su fallida invención. La nave se hundió en 1866 con once tripulantes, entre ellos el inventor y su hijo adolescente. Eduardo Castillo reconoce una "pesquisa inconclusa" en torno a esta historia.

Los autores concuerdan en que quienes más patentaban eran extranjeros, inventores, muchos autodidactas. Poniendo el foco en Chile, Eduardo Castillo se sorprende de que "gran parte del terreno fértil que tuvieron los inventores locales no estuvo tanto en la morfología de un determinado invento, sino en las modificaciones de ese invento acorde a la realidad del país. Proceder de esa manera, en una suerte de ingeniería inversa que no aspiraba a inventar, sino a mejorar considerando las necesidades del país". El investigador añade que muchos inventores nacionales no insertaban fotografías en sus inscripciones por temor a revelar información excesiva.

Viernes, Biblioteca Nacional. Pasado el mediodía. El director del INAPI conversa con calma y tras responder la última pregunta, agrega que "las primeras marcas que uno ve en la década de mil ochocientos setenta son muchas de vinos, de espirituosas, de cigarrillos. Ya entonces no era sólo producir para la industria, sino también pasarlo bien" (ríe).

Rarezas de bodega

"A raíz de lo que pasó con los mineros, uno de los primeros cinco inventos registrados en el Chile de 1840 fue una perforadora de suelo con un taladro gigante activado, en ese entonces, por propulsión humana. En 1840 ya existían perforadoras que taladraban el suelo con distintos tipos de broca", recuerda Maximiliano Santa Cruz, director del Instituto de Propiedad Industrial.

"Me llamó la atención la diversidad que encontramos en el INAPI: pañales de guagua, chalecos antibalas, intentos de automóviles. Perritos, bacinicas, modelos de WC, aparatos para llaves de agua. También la existencia de fabricantes que armaban partes de locomotoras, que son productos complejos. Fabricación de submarinos, de torpedos, de maquinaria bélica, de helicópteros", destaca Pedro Álvarez Caselli, editor general de "Historia gráfica de la propiedad industrial en Chile".

Eduardo Castillo, diseñador e investigador del libro, no habla de rarezas: "Si bien existen registros fotográficos de objetos industriales, todavía es muy grande la investigación y el trabajo sistemático que se puede seguir haciendo para documentar ese legado".

Diseñadores de oficio

El diseño existe en Chile, como disciplina profesional, desde fines de la década de los sesenta. "Antes, el protagonismo estuvo principalmente en dibujantes provenientes de una formación artística o desde su trabajo en editoriales o imprentas. Luis Fernando Rojas le dio un rostro a Prat o a Carrera Pinto. La gráfica de los billetes le debe mucho al trabajo de ese grafista. También es importante el aporte de Alejandro Fauré, él partió como aprendiz de dibujante litográfico", cuenta Eduardo Castillo.

"Quienes diseñaban las marcas eran artistas, ingenieros, dibujantes, proyectistas, ilustradores, publicistas, artistas. Era gente que tenía un cierto dominio y, por otro lado, gente amateur", dice Pedro Álvarez.

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miércoles, 1 de diciembre de 2010

La Florida celebra 111 años recuperando su patrimonio

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Fecha: 28 de noviembre de 2010

La comuna precordillerana apuesta por su identidad:

La primera central hidroeléctrica de la Región Metropolitana y la casona donde se produjo la masacre de Lo Cañas serán parte de su nueva ruta patrimonial.

Romina de la Sotta Donoso
Las celebraciones de los 111 años de La Florida partieron ayer con el multitudinario "Carnaval Somos Todos 2010", con murgas, pasacalles y carros alegóricos. Pero la conmemoración irá mucho más allá: el municipio está decidido a recuperar su patrimonio y su historia.

"Estamos haciendo una ruta patrimonial porque tenemos hitos interesantes", explica el alcalde de La Florida, Jorge Gajardo. Y agrega que ya han realizado el prediseño de un recorrido que incluye la primera central hidroeléctrica de la Región Metropolitana (1909), la misma que iluminó Santiago para el Centenario y que sigue activa.


Casona Consistorial, actual Alcaldía de la Florida. Fue construida en el siglo XIX.

Tras el terremoto, la Cruz de Lo Cañas fue reinaugurada en septiembre.

Otros hitos serán la Cruz de Lo Cañas en Tobalaba con Walker Martínez -que recuerda a la masacre de la Guerra Civil de 1891-, recién reconstruida tras caerse debido al terremoto; así como la Casona Santa Sofía de Lo Cañas (de 1870), donde fueron fusilados esos jóvenes. La lista suma la casa patronal que hoy alberga a la Biblioteca Municipal, y la Parroquia San Vicente de Paúl (1941).

"En enero empezaremos el estudio de los sitios, desde las perspectivas patrimonial, arquitectónica y museográfica. Así podremos invitar a los propietarios de estos bienes para que se sumen a la ruta", dice Laura Pizarro, directora ejecutiva de la Corporación Cultural de La Florida. "Es una iniciativa público-privada. Los propietarios han tenido buena actitud al respecto", aclara Gajardo.

Los guías de la ruta patrimonial serán alumnos del Liceo Técnico Profesional de La Florida, quienes ya han acumulado experiencia al sumarse al Día del Patrimonio. El proyecto será implementado durante el próximo año, lo que implica completar los estudios especializados de los hitos elegidos, integrar la participación de los privados, allegar recursos y desarrollar señalética pública, de manera que el recorrido se inaugure en 2012.

Otra forma de celebrar el aniversario será a través de exposiciones itinerantes de dos artistas floridanos: el Premio Nacional de Arte Guillermo Núñez, y Fernando Daza, muralista y caricaturista de la revista Topaze.

"Las muestras recorrerán en diciembre y enero establecimientos educacionales, sedes vecinales y también hospitales, es decir, espacios no convencionales para el arte, y los guías serán vecinos que ya se están preparando", dice Pizarro.

Núñez adelanta que se exhibirán tres series suyas, todas de gran formato: "El día que llovió en el diluvio", "Alturas de Machu Picchu" y "Mandala". Y de Daza se mostrarán quince obras.

Además, este verano, el multitudinario Festival "La Florida es Teatro" tendrá itinerancias por los barrios. "Estamos eligiendo obras que aporten en el sentido de la identidad nacional", adelanta Gajardo.

ANIVERSARIO

El 28 de noviembre de 1899 se publica el Decreto de Constitución que da origen a la Municipalidad de La Florida, segregando parte de lo que hasta entonces era la Municipalidad de Puente Alto.

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