lunes, 20 de junio de 2011

Redescubriendo a Pedro Sienna, el gran soñador del cine chileno

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ARTES Y LETRAS
19 de junio de 2011

PUBLICACIÓN Las mil aristas de su vida (1893-1972):

El director de la única película muda chilena que sobrevive -participó en nueve- fue un gran animador de la escena cultural. Poeta, dramaturgo, actor, cronista y dibujante, las facetas de su vida emergen con la publicación de sus "Obras completas", que incluyen inéditas historias del cine y del teatro nacional y un DVD con "El húsar de la muerte".

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ
"Cuando las películas se fueron gastando por el uso y quedaron poco menos que inservibles, nadie de nosotros se preocupó de conservarlas, siquiera como recuerdos. Sólo servían de estorbo. Pero un pequeño industrial extranjero de espíritu práctico vio el negocio, y empezó a comprar toda la existencia de ese viejo material. No por cierto para remendar las partes deterioradas o copiar trozos de nuevo a fin de pasar las cintas en cines de barrio o teatrillos de pueblo sino para aprovechar esos cientos de kilos de celuloide para fabricar peines y peinetas. A eso quedaron reducidas las antiguas películas chilenas".

Transformadas en peinetas. Así terminó el casi centenar de cintas del cine mudo nacional, con la excepción, casi milagrosa, de "El húsar de la muerte". Aunque hoy llega a doler el estómago por la pérdida de ese valioso legado, Pedro Sienna describe esta tragedia sobriamente, en los manuscritos que escribió en su vejez sobre la génesis del cine chileno. Ya estaba curtido en mil batallas, que se pueden recorrer en sus "Obras completas" (Universitaria), que incluyen una semblanza biográfica, sus libros y crónicas periodísticas, la transcripción de manuscritos inéditos y un DVD con la versión restaurada de "El húsar de la muerte".


Obras completas de Pedro Sienna Editores: Cecilia Pinochet, Mauricio Valenzuela y Francisca Schultz. Universitaria, 404 pp, $20.000 (en librerías a partir de julio)

La investigación, textos y edición de todo este material estuvieron a cargo de Cecilia Pinochet, jefa de la carrera de Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile; el periodista Mauricio Valenzuela y la licenciada en Teoría del Arte Francisca Schultz.

Los pliegues de su figura


Lanzamiento "La mística atraviesa su vida", dicen los editores de las "Obras completas" de Sienna. Se presentan el 30 de junio (19:00 horas) en la Cinemateca del Centro Cultural Palacio La Moneda.

Alto, fachoso -todo un galán-, cuentan que Sienna llamaba enseguida la atención cuando entraba a un lugar. Su amigo Pablo de Rokha lo describió como "vibrante y claro. El apretón cordial de manos que va sembrando por el mundo resuena y compendia, íntegro, todo su estilo de hombre; es todo un hombre, todo un hombre". Premio Nacional de Arte (1966), autor de "Vieja herida", un soneto que aprendieron generaciones, precursor del teatro nacional, hoy se le suele reducir a una sola obra: la cinta muda sobre Manuel Rodríguez.


Sienna se sentía muy cercano a la figura de Manuel Rodríguez, a quien aparece interpretando en "El húsar de la muerte". La cinta será proyectada en el lanzamiento de sus "Obras completas".


Éxito "Un grito en el mar" (dirigida por Sienna en 1924) se filmó en parte sobre barcos. Camilo Mori hizo algunos decorados.

Actor "La última trasnochada" (1926) fue su última cinta. En esta escena de bar actúa su amigo Daniel de la Vega (izquierda) y Sienna (derecha).

"Uno de los objetivos del libro es situarlo en el 'mapa cultural' que tanto lo nombra, pero que tan poco lo conoce. Si bien el libro rescata la vertiente cinematográfica, busca mostrar que Sienna no realizó únicamente películas y es mucho más que 'El húsar de la Muerte'. Fue también cronista de Zig Zag y La Nación, un poeta con varios libros a su haber y un activo partícipe del teatro chileno en la primera mitad del siglo XX", explica Mauricio Valenzuela.

¿Hombre multifacético o más bien un diletante? Según Cecilia Pinochet, "Sienna tiene un espíritu soñador, aventurero, productivo, muy relacionado con las carencias de la época que vivió. Fue un osado gestor. Un autodidacta que no pertenecía a la clase dirigente, y que tenía como aspiración la democratización de la cultura. Eso lo llevó a actuar en distintos campos".

Una nueva generación

"Sienna encarna a la nueva clase media. Un grupo heterogéneo de profesionales y empleados que tomaría protagonismo social en la década del 20 y que asume un rol activo en el movimiento intelectual de la época", explica Cecilia Pinochet. "Su adolescencia florece en medio del cambio propiciado por los requerimientos sociales por los que comenzaba la lucha la clase obrera. Fue una suerte de 'padre fundacional', ya que la suya fue la primera generación de artistas de la clase media que se incorporó al circuito intelectual, tomando nuevos espacios y sentidos", agrega Valenzuela

Nacido como Pedro Pérez Cordero -a los 20 años adopta el apellido Sienna, inspirado en el color siena, "cálido y sombrío a la vez"-, el realizador fue hijo de un coronel de Ejército y veterano del 79, que entendió poco su vocación artística. Contrariado, Sienna se fuga de su casa y empieza muy joven sus incursiones artísticas, en principio como dibujante y caricaturista.

Sus afanes poéticos reciben un impulso con el segundo lugar que obtienen sus poemas en los Juegos Florales de 1914, aquellos en los que Gabriela Mistral -"la misteriosa y taciturna poetisa"- obtuvo la distinción máxima con los "Sonetos de la muerte". Mistral no quiso subir al escenario, pero Sienna sí. Declamó sus versos con tal intensidad que a la salida lo contrató como actor un empresario teatral español. El teatro fue su espacio durante varios años, hasta que lo capturó la naciente industria de las imágenes en movimiento.

La epopeya muda

"Éramos jóvenes y por lo tanto audaces; éramos pobres, y por lo tanto soñadores", relata Sienna en sus memorias sobre el cine chileno. Pese a las precariedades, el empeño de unos pocos situó al cine mudo chileno como el más productivo de Sudamérica. "Con Coke, Nicanor de la Sotta y Juan Pérez Berrocal hicimos esa hazaña".

"Nos atrevimos con este arte cuya técnica y demás procedimientos ignorábamos en absoluto y sólo imaginábamos por intuición o mirando películas extranjeras. Logramos, por fin, a costa de muchos quebrantos de cabeza y de echar a perder metros de película, dar en el clavo". Grabando sólo de día y graduando la intensidad de la luz con un toldo de sábanas, pidiéndole trajes al Teatro Municipal y reclutando como actores a amigos y familiares, Sienna, Coke y otros próceres consiguieron filmar entre 1917 y 1929 cerca de 80 películas mudas con argumento sin recibir un peso del Estado, según los datos que da Sienna en sus memorias.

Las cintas solían tener una temática de tintes heroicos y fueron reclutando un público cada vez más entusiasta. Pero salvo unas pocas fotos de su rodaje o algunos fotogramas, sus versiones completas están perdidas, excepto "El húsar de la muerte" (1925), que llegó a manos de Sergio Bravo, quien la restauró con gran paciencia y con la colaboración de Sienna.

Teatro, periodismo y bohemia

Desilusionado del cine por los pocos ingresos que le dejaban los empresarios fílmicos, Sienna se vuelca al teatro a partir de 1930 y se desempeña como actor y director en una serie de compañías que montaban obras sin tregua, a veces una por semana. Su dedicación al teatro la combinaba con largas trasnochadas. "Nacía una bohemia nueva y bulliciosa en los barrios obreros del sur de la urbe. La calle San Diego estaba llena de cafés y lugares de reunión. Allí se realizaba una incesante faena de creación en torno a escenarios y boliches. Los teatros más importantes eran el Esmeralda y el Coliseo, que con gran afluencia de público popular recibían una variopinta gama de artistas y espectáculos: cine, teatro, lucha grecorromana, danza, conferencias, etc.", explica Valenzuela.

Sienna, Rafael Frontaura y Daniel de la Vega (luego Premio Nacional de Literatura y Periodismo) se decían a sí mismos "los tres mosqueteros de la noche capitalina" y recorrían bajo la luna los lugares frecuentados por la bohemia santiaguina. Entre sus amigos más cercanos se contaba el periodista y escritor Víctor Domingo Silva (autor de "Golondrina de invierno") y su hermano Hugo (que escribe "Pacha Pulai"). También era cercano a pintores como Benito Rebolledo, Juan Francisco González y Camilo Mori -quien trabajó con él decorando escenarios- y escritores como D'Halmar, González Vera, Pedro Prado y Manuel Rojas.

En 1944 Sienna abandona las tablas -dijo no querer ser un actor viejo-, renuncia interrumpida cuando dirige en 1962 "Entre gallos y medianoche", de Carlos Cariola, con la actuación de Jaime Vadell y Delfina Guzmán. En las décadas del 50 y 60 su mayor dedicación será el periodismo, a través de crónicas que publica en diversos medios, en especial en "La Nación", donde también se desempeñaba como jefe del Archivo.

Novedoso material

Entre los textos que incluyen estas Obras Completas, figuran piezas de teatro escritas por Sienna, como "Las cabelleras grises", "Un disparo de revólver" y la comedia en verso "La tragedia del amor". También sus libros de poemas "Muecas en la sombra" y "Tinglado de la Farsa" -en su época se le consideró 'uno gran sonetista'- y su último libro (inédito) de poemas, "Por los caminos de ayer".

Se suman, también las obras "La caverna de los murciélagos" (un curioso texto de ciencia ficción), la biografía "La vida pintoresca de Arturo Bührle" y "Los recuerdos del soldado desconocido", inspirado en episodios que vivió su padre como militar en la Guerra del Pacífico

"La importancia de este libro radica en que junto con reeditar material muy difícil de encontrar -ya que fue publicado hace cerca de 90 años-, compila obra perdida de Sienna hasta ahora, como sus memorias concerniente a la historia del cine chileno y a teatro, de las que sólo se publicaron en el pasado algunos breves pasajes", explican los editores.

Este es sin duda, una de los puntos de mayor interés de la publicación. Su hallazgo y transcripción fue posible gracias a la generosidad de Carmen Julia Sienna, hija del cineasta, y del periodista Fernando Kri, su secretario personal y quien heredó su biblioteca y gran parte de sus papeles y fotografías. Sus escritos iluminan con amenidad la trastienda de una época extraviada de nuestro pasado cultural.

Textos escogidos: anécdotas del cine mudo
En sus "Pasajes para una historia de los inicios del cine chileno", Sienna cuenta una serie de sabrosos episodios de los comienzos del cine, a través de anécdotas vividas por Coke, Juan Berrocal y el propio Sienna.

Secando las películas en los tranvías. "Los reflectores favoritos, los seguros, eran unos cartones grandes que refregábamos con polvo de aluminio. En ellos recogíamos la luz, como hacen los niños con un espejo, y la proyectábamos sobre la escena para conseguir efectos luminosos suplementarios. Los elementos de laboratorio eran, igualmente, misérrimos. No se contaba, claro está, con aire caliente para secar la película húmeda recién salida de la cubeta. Se ponían las cintas al sol, en bastidores. Y cuando había cierta prisa en secarlas, nuestro cameraman Bussenius aprovechando que los tranvías santiaguinos de entonces tenían un segundo piso al aire libre, que costaba la mitad del pasaje, le ordenaba a su ayudante: 'Oye niño, toma ese bastidor y anda a darte un paseo en carro arriba'. El chico salía y se trepaba al segundo piso (o imperial), se daba la consabida vuelta en carro y al poco llegaba con la película perfectamente seca, sólo que después había que sacarle a papirotazos algunos ejemplares de moscas y mosquitos que se habían pegado durante el viaje".

Escenas de dormitorio en la mueblería. "¿Podrían imaginarse los directores de hoy, sentados cómodamente en un sillón del estudio, y los artistas que ensayan en escenarios bien equipados y silenciosos, lo que significa interpretar una escena de amor apasionado en la vitrina de una casa comercial, en medio del tráfago callejero, a la vista de todo el mundo? Pues bien, otro querido compañero, Jorge Délano, tuvo que recurrir a eso, obligado por la necesidad. Estaba realizando la película 'Juro no volver a amar' y le hacía falta un pasaje importante, un dormitorio de lujo. Y no tenía un cobre para montarlo. Andaba desesperado. Un día Coke pasó por casualidad frente a la Mueblería Llull, que estaba instalada en pleno centro. En una amplia vitrina se ofrecía a la vista un dormitorio que ni hecho de encargo para lo que soñaba. No dudó ni un instante. Era el escenario ideal. Entró, conversó con el dueño y obtuvo permiso. Al día siguiente, en la mañana, instaló su trípode en la acera y empezó a filmar a través del vidrio".

Películas convertidas en peinetas



Chile vivió en la década del 20 el esplendor del cine mudo, con Sienna como uno de sus protagonistas. Según sus "Obras completas", su primera incursión fue como actor de "El hombre de acero" (1917) escrita por Carlos Cariola y Rafael Frontaura. Prosigue en 1918 con "Todo por la patria " , "La avenida de las Acacias " y "Manuel Rodríguez" (inspirada en "Durante la Reconquista", de Blest Gana).

En 1921 dirige "Los payasos se van" y luego "El empuje de una raza" (1922). La más ambiciosa producción de Sienna fue " Un grito en el mar " (1924), con trama de piratas y marineros. Al parecer el popular cantante "Chilote Campos" tenía una copia, pero se le perdió la pista. En 1925 Sienna dirige "El húsar de la muerte" y luego en 1926 "La última trasnochada " (la última película muda chilena la hará Coke en 1929).

Todas estas cintas argumentales están hoy perdidas o destruidas -su material se utilizó para fabricar peines y peinetas-, salvo "El húsar de la muerte". Sienna fue guionista y director de la cinta y también encarna a su protagonista: Manuel Rodríguez. Dicen que por su carácter rebelde, aventurero y emprendedor, había una suerte de "simbiosis" entre el patriota y Sienna. "En un ejercicio circular, la imagen de Manuel Rodríguez cita a la figura de Sienna, y viceversa", explica Francisca Schultz.

Contemplar hoy el DVD es una sorprendente experiencia. Conserva su frescura y su humor (con el mítico personaje "el huacho Pelao", un niño descalzo que simpatiza con la causa patriota). Con fiel ambientación y música incidental de Sergio Ortega (compuesta con posterioridad), los pintorescos intertítulos permiten seguir un trama de acción y de heroísmo, con interludios de romance.

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http://www.cinechileno.org/modules.php?name=BigDownload&id=148

Video para descargar - El húsar de la muerte



Es el único largometraje chileno del cine mudo que es posible ver en la actualidad. Fue estrenado el 24 de noviembre de 1925 y hoy es considerado el filme más importante de su época. En 1998 fue declarado monumento histórico.

La película que narra las aventuras de Manuel Rodríguez entre 1814 y su muerte, fue dirigido y protagonizado por Pedro Sienna. También tuvieron papeles protagónicos María de Hanning y Dolores Anziani.

En la última restauración que se realizó al Húsar de la muerte en 1995, se agregó una música incidental compuesta por Horacio Salinas.

Dirección y guión: Pedro Sienna.
Dirección de fotografía: Gustavo Bussenius.
Elenco: Pedro Sienna, Piet Van Ravenstein, Clara Werther, María de Hanning, Dolores Anziani, Hugo Silva, Piet van Ravebstein, Luis Baeza, Octavio Soto, Federico Geimza, Guillermo Barrientos, Emilia Sierra, Ángel Díaz y Víctor Véjar.

El cautivo de Til Til / El husar de la muerte



Imagenes de "El husar de la muerte", pelicula Chilena de cine mudo, realizada por Pedro Sienna el año 1925 donde se narra la historia de Manuel Rodriguez. La cinta original fue restaurada y declarada monumento historico.
Es la unica pelicula Chilena de su tiempo y estilo que se puede ver en la actualidad.

Acompañada por la cancion "El cautivo de Til Til" tema dedicado al patriota de la independencia Manuel Rodriguez, del cantante Chileno Patricio Manns, en una preciosa version en vivo

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Postales Bicentenario: El Husar de la Muerte FundacionFuturo
Subido por FundacionFuturo el 30/12/2008



Las postales Bicentenario son un aporte de Fundación Futuro, en conjunto con Chilevisión. Son 200 microespacios que relatan los principales capitulos de nuestro país.

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TEATRO



Pedro Pérez Cordero - Pedro Sienna

Conocido como Pedro Sienna, nació en San Fernando en 1893. Formó una compañía de teatro, más tarde se dedicó al cine, siendo uno de los primeros actores del cine chileno; tuvo destacada participación en la película chilena «El Húsar de la Muerte». También incursionó en el campo de la literatura, publicando algunas obras.



Los payasos se van (1921)

El empuje de una raza (1922)

Un grito en el mar (1924)





El húsar de la muerte (1925)

La última trasnochada (1926).

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www.memoriachilena.cl

Con Pedro Sienna se fue la Historia del Teatro...

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