jueves, 23 de febrero de 2012

La nueva vida de una ex casa okupa




[RENOVACION] Una antigua casona de calle República comienza a recobrar su distinción de antaño. Luego de ser recuperada por el Ministerio de Bienes Nacionales tras una toma "okupa", ahora la Asociación de Guías y Scouts de Chile instalará ahí su sede principal.
por Carlos Palacios Sturiza

LOS pillaron desprevenidos. El 23 de agosto de 2011, a las 9 de la mañana, personal del Gope rodeó la antigua casona en el número 97 de calle República. A esa hora, los cinco hombres y la mujer que la habitaban ilegalmente dormían, sin sospechar que serían desalojados. Salieron en silencio, no opusieron resistencia y fueron detenidos.

Desde esa mañana, la entonces "casa okupa" pasó a nuevas manos.
La Asociación de Guías y Scouts de Chile tomó posesión del lugar, luego de que el Consejo de Defensa del Estado ordenara el desalojo de los moradores clandestinos de la casa. "En 2010, solicitamos la vivienda al Ministerio de Bienes Nacionales para crear ahí la Casa Scout de Chile. Pero antes hubo que esperar a que el tribunal decidiera expulsar a los que la ocupaban", explica Daniel Oyarzún, dirigente de la asociación.

El inmueble, de 644 m2 y estilo francés, se remonta a principios del siglo XX. Al ingresar por primera vez, los scouts no pudieron distinguir rastro alguno de la elegancia de esa época. "Era un basural. El hall central de la casa era utilizado como lugar de tocatas y tenía un escenario. En las habitaciones contiguas funcionaban los baños, improvisados entre los escombros, sin tuberías", cuenta Daniel. Además de no haber rastro de limpieza, el piso no se veía. De hecho, una capa de basura y grasa lo cubría por completo.

El mismo día en que Carabineros expulsó a los okupas, empezaron las labores de higienización. Víctor Ibarra, un joven de 23 años y guía scout, fue uno de los primeros en ingresar al lugar y desde entonces vive ahí para cuidar. En ese momento se formaron distintos grupos de voluntarios scouts para realizar diferentes tareas. "Partimos por sacar los escombros y luego, con guantes y traperos en mano, desinfectamos con cloro. Primero habilitamos el lugar donde dormiríamos, luego un baño, la cocina y después el resto de la casa", agrega Víctor.

En total, trabajaron 390 voluntarios para dejar este lugar en condiciones salubres. Tardaron tres meses, pues recién en noviembre pudieron ver el parqué. "Ocupamos 600 litros de cloro y 300 bolsas de basura, de 90 litros cada una. Había cerca de 2.000 botellas de cerveza", dice Daniel.

No sólo apareció la madera noble que revestía el piso, sino también el mármol negro que recubría parte de los muros, mampostería de madera y alguna que otra puerta y ventana de pino oregón. "Muchas puertas las quemaron y la chimenea no sobrevivió. Se la llevaron sus antiguos habitantes, seguramente para venderla", agrega.

Un grupo de 15 jóvenes se quedó cuidando el remozado espacio durante los primeros meses. "Hubo algunos intentos por tomársela. Venían grupos góticos o skin heads a carretear, pero se daban cuenta de que éramos varios y se iban. Sólo una vez fueron más violentos, cuando durante una noche le prendieron fuego a unas bolsas de basura", recuerda Víctor.

A fines del siglo XIX y principios del siglo pasado, el barrio República era el sector que albergaba a las clases más pudientes de Santiago. "Así fue hasta los años 50, cuando ésta se trasladó al sector oriente. Después, el barrio sufrió una especie de abandono hasta los años 60, y durante la UP se planificó la remodelación de la zona para darle paso a viviendas sociales y económicas", explica el director de Laboratorio de Ciudad y Territorio de la Universidad Diego Portales, Genaro Cuadros.

Pero el proceso quedó trunco con el golpe de Estado del 73 y varias casonas quedaron en manos fiscales y del Ejército, hasta que algunas universidades pusieron sus ojos sobre ellas.
Se sabe que esta casona, ubicada en Av. República con Salvador Sanfuentes, perteneció a la familia de un diplomático.

La Asociación de Guías y Scouts ha averiguado parte de su historia, como que el clan familiar la habitó hasta principios de los 70. "Se fueron a vivir a Europa y luego pasó a manos de la Dirección de Alcantarillados del MOP, que instaló ahí algunas oficinas de bienestar y un jardín infantil para sus funcionarios", explica Daniel Oyarzún.

El jardín funcionó hasta 2006, porque cuando se cayó un muro de la casa contigua, la directora decidió trasladarse. Luego se instaló un centro cultural juvenil y, después de eso, llegaron los okupas. Del arquitecto que proyectó la casa, aún no tienen certeza.

Los scouts obtuvieron la vivienda en comodato por cinco años. "Vamos a postular a un Fondo de Desarrollo Regional y calculamos que la inversión podría ser de $ 700 millones. El Ministerio de Bienes Nacionales nos está asesorando", explica Daniel Oyarzún.

Y así lo confirma la ministra de esa cartera, Catalina Parot: "Esta casa tiene un valor histórico y arquitectónico, y está ubicada en pleno barrio universitario, todas cualidades que son muy afines con la obra que realizan los scouts".

Además de trasladar las oficinas de la asociación a este sitio, según Daniel, lo que quieren no es sólo abrirla a los scouts, sino a todos los jóvenes que quieran entrar a ver exposiciones o, simplemente, a reunirse entre ellos.

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