sábado, 4 de febrero de 2012

Nuevo tour urbano muestra lo que esconde Santiago a través de escritores y personajes de la literatura

La capital más allá de su arquitectura:


El crimen del Hotel Crillón, cometido por la autora María Carolina Geel, está dentro de los hitos del circuito.















por Valentina Pozo 
El Mercurio


Conocer Santiago desde una óptica distinta es lo que propone la organización Cultura Mapocho (CM). Para ellos, la ciudad es más que su arquitectura; son las historias que hay detrás de cada edificio las que importan. Por esto desarrollaron circuitos turísticos en los que cuentan esas historias tras los edificios o los lugares donde éstos se encontraban.

“Nuestra idea era ‘lugarizar’ la memoria, es decir, construir una ruta -siempre caminable- que muestre dónde se desarrollaron los hechos y así la gente pueda revincularse con esos espacios a través de lo que se conoce como interpretación del patrimonio”, explicó Vólker Gutiérrez, fundador de Cultura Mapocho.
Santiago Literario es uno de esos recorridos. El circuito, que se lleva a cabo a pie y según la demanda -en grupos que no superen las 12 personas-, dura tres horas y cuesta $13.000 por persona; cuenta con guías especializados en historia y patrimonio e incluye una colación.

El trazado, realizado por la división de Turismo Urbano de CM, muestra el centro de la capital a través de autores o de sus personajes, mediante anécdotas de lugares tan variados como el Paseo Ahumada, La Moneda, Gath & Chaves y el antiguo Hotel Crillón, entre otros.

Una mirada al pasado


Dos crímenes pasionales guarda la historia del antiguo Hotel Crillón, hoy convertido en una sucursal de Ripley.

El primero fue a manos de la escritora María Luisa Bombal, quien en enero de 1941 y en la puerta del hotel, le disparó tres tiros a su eterno enamorado Eulogio Sánchez.

El segundo y más trágico fue en abril de 1955, a la hora del té y en medio de un salón repleto, cometió la escritora María Carolina Geel. La mujer mató de cuatro tiros a su amante y cronista deportivo, Roberto Pumarino Valenzuela.

Las crónicas de la época aseguran que luego de dispararle, Geel, autora de Cárcel de Mujeres, habría gritado que él era lo que más quería en la tierra.
También visitan el espacio donde estuvo ubicado el Café Santos -donde en la actualidad está Falabella- y el lugar donde se encontraba la tienda Gath & Chaves, cuyo salón de té era visitado por escritores como Mariano Latorre y Ricardo Latchman.

Para el director del Centro del Patrimonio Cultural de la U. Católica, Fernando Pérez, estas iniciativas son vitales para mantener vivo el patrimonio de la ciudad, pues “permiten leer sus distintas capas, ya que la ciudad no sólo es un objeto físico, sino que es uno social, histórico y cultural”.


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