domingo, 29 de mayo de 2011

Cómo rescatar las siete mil casas tradicionales dañadas por el terremoto

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domingo 29 de mayo de 2011


Después del sismo la arquitectura tradicional campesina chilena cambió para siempre. Los centenares de pueblos de las regiones afectadas buscaban en el turismo cultural un posible futuro promisorio. Quisimos conocer los esfuerzos que se hacen para ir en ayuda de este legado cultural, en peligro de extinción. También buscamos el lugar más visitado en cada región, en el Día del Patrimonio. Y en Santiago, recordamos la historia urbana del barrio Matadero.

ESPECIAL DíA DEL PATRIMONIO




SOCIEDAD El futuro del patrimonio arquitectónico de la zona central:
Pablo Allard y las difíciles disyuntivas en la reconstrucción del patrimonio





"Mi patrimonio son mis hijos, no esta casa. Déjenme demoler" fue el mensaje que encontró Allard en una casa de Lolol. El arquitecto, urbanista y coordinador nacional de reconstrucción urbana se refiere a las encrucijadas culturales y desafíos que dejó el terremoto, "una cicatriz que queremos olvidar, pero que está ahí".

Elena Irarrázabal Sánchez
Al cumplirse un año del terremoto, "Artes y Letras" le preguntó a distintas personalidades sobre las pérdidas que más les dolían en materia cultural. La mención más repetida fue, por lejos, el patrimonio arquitectónico y las formas de vida de una serie de pueblos, caseríos y casas de la zona central, cuyo entorno fue tomando forma a través de siglos. Carlos Aldunate habló del dolor por "la destrucción de lo poco que quedaba de la arquitectura tradicional campesina, lo que cambiará, quizá para siempre, la fisonomía de los antiguos pueblos del centro-sur".

¿Es recuperable este legado cultural? ¿Se ha avanzado en soluciones para recuperar el carácter de los pueblos arrasados por el sismo? ¿Cómo se ha conjugado la libertad de las personas para decidir dónde y cómo vivir con el deseo de preservar una identidad peculiar?

Coordinador nacional de reconstrucción urbana y patrimonial del Ministerio de Vivienda, Pablo Allard, -doctor en Diseño Urbano de la U. de Harvard- responde éstas y otras inquietudes en el Día del Patrimonio.

-¿Perdimos algo en forma irremediable con el terremoto?

"Siempre se pierde algo. Una profesora norteamericana decía que el problema con una catástrofe es que por más que las cosas se hagan bien y dentro de lo planificado, igual es una catástrofe. Cuando tienes una urgencia, aunque te realicen una operación y te salven la vida, quedan cicatrices. Las cicatrices del 27 de febrero no han terminado de cerrar y debemos hacerlas propias. Todos perdimos y desde esa pérdida hay que reconstruir y llenar los vacíos. Santiago se ha olvidado de un terremoto que abarcó 650 kilómetros, 900 ciudades y pueblos. Un problema en que el Estado tiene una responsabilidad, pero que involucra a toda la sociedad.

-Desde un punto de vista cultural, que abarca desde arquitectura hasta formas de vida, ¿qué es lo que más te ha dolido en este año y medio tras el terremoto?

"El sufrimiento de las familias, sus pérdidas, sus penas. Y en segundo lugar, la fragilidad de nuestro patrimonio desde el punto de vista de formas de vida que se mantenían y se aferraban en cuanto existía una estructura física que las hacía visibles. Una casa en el pueblo, un pequeño negocio, un sistema de asentamientos que generaban dinámicas de convivencia. Ahí, hay un antes y un después".

-¿Cómo ejemplificarías esta situación con un caso concreto?



"Hay pueblitos como Nirivilo o Huerta de Maule cuyos estilos de vidas y tradiciones estaban vinculados no sólo a la agricultura, sino también a una situación geográfica: pequeñas localidades situadas en los valles transversales que comunican Talca y Curicó con la costa y que amarraban un sistema de convivencia o de "paradas" hacia centros de servicios como Talca. Pueblos de adultos mayores, con pocos jóvenes y algunos comerciantes cuya ancla era su casa, su tienda. El peligro de que allí se produzca un vaciamiento es grande, no sólo un vaciamiento físico, sino de tradiciones y formas de vida. Lo más triste es que ellos estaban apostando precisamente al turismo en base a su patrimonio y éste se viene al suelo. Y ahí entonces surge la gran pregunta".

-¿Cuál?

"La interrogante sobre qué es más urgente: ¿Atender las necesidades legítimas de esa familia por salir cuanto antes de una situación de emergencia? ¿O tomarse el tiempo necesario para preservar tradiciones arquitectónicas, formas de vida? Uno de los momentos duros fue cuando veo un grafiti en una casa de adobe apuntalada. Decía 'Mi verdadero patrimonio son mis hijos, no esta casa. Déjenme demoler'. Son las decisiones que hay que tomar todos los días equilibrando la libertad de las personas versus el bien común y la preservación de valores urbanos y patrimoniales".

"El patrimonio sí es urgente"



Según Allard, tras una catástrofe existe la tendencia a decir "concentremos esfuerzos en lo urgente y luego nos dedicamos al patrimonio, que requiere más tiempo y prolijidad". A su juicio, es una visión errada. "Cito una frase del arquitecto y profesor Fernando Pérez: 'Si el patrimonio no es urgente, entonces no es tan patrimonio'. La reconstrucción patrimonial es una pieza más de la urgencia general".

-¿Cuáles son, a tu juicio, las falencias más graves que desnudó el sismo en relación al legado patrimonial?

"Para nadie es un misterio que todavía, después de muchos años de debate, no existe una institucionalidad para la recuperación del patrimonio. Un órgano que no sólo resguarde, sino que también tenga capacidades ejecutivas, administrativas y, por supuesto, un financiamiento. El terremoto dejó al descubierto la tremenda dispersión que hay en relación al patrimonio, un tema que toca al Consejo de Monumentos Nacionales, el Ministerio de Educación, el MOP (que vela por los edificios públicos), la Subdere, el Minvu, el Consejo de la Cultura. Un universo totalmente disperso en el que se producen descoordinaciones. La Corfo, por ejemplo, dio créditos a los comerciantes para levantar sus negocios, pero, por los plazos y dinámicas que estableció, muchos terminaron con tiendas de cartón piedra en centros históricos, sin que se pudiera hacer nada".

- Muchos piensan que es poco lo que se ha avanzado en relación a esta urgencia patrimonial.

"Dentro de esta dispersión, en el Minvu decidimos hacernos responsables de parte del problema, que tiene que ver con las viviendas y su entorno. Hay 7.000 casas tradicionales que se cayeron, emplazadas en los "polígonos patrimoniales" de los pueblos. En todos estos casos decidimos ofrecer a los propietarios un subsidio habitacional de 580 UF, además de un proyecto específico para cada casa, que conserva el carácter del lugar. Hoy, distintos equipos están realizando diseños para 1.583 de estas casas y esperamos llegar a cinco mil. Además se están desarrollando los "Planes de Regeneración Urbana". Esas son nuestras dos líneas fuertes" (ver recuadro con detalles).

-¿Qué pasa si en esos centros históricos alguien quiere demoler e instalar algo fuera de contexto?

"Si no tienen una protección especial -como el carácter de monumento o zona típica- nosotros no podemos imponer un estilo de vida arquitectónico o urbano. No se puede menospreciar la capacidad de autodeterminación de la comunidad. Pero confiamos en que, a través de los incentivos, el rol de las autoridades locales y la información sobre el valor de lo que se pierde podamos preservar el carácter del lugar".

Plazos y autocrítica



-Algunos alcaldes de pueblos de Colchagua se quejan de la falta de experiencia de los arquitectos en construcciones tradicionales. También de ciertas propuestas estrafalarias que llegaron de algunos profesionales. ¿Hubo un distanciamiento de las universidades con el tema del patrimonio?

"En la educación universitaria el tema patrimonial no ha cobrado la fuerza que debería tener. Se le ve como una especialización, relacionada con cursos de historia o algún investigador. Ahora, no quiero desmerecer el gran trabajo que hicieron estudiantes en primeras fases de la catástrofe, al detener demoliciones y contribuir con su esfuerzo en distintos lugares. Hay proyectos muy interesantes en los que están involucradas universidades, como en Curepto y Cobquecura. Y creo que éstas van a tener un rol importante en la capacitación en los oficios tradicionales, que es un acervo que estaba muy perdido".

-¿A qué materialidad se está recurriendo en los diseños para casas con subsidios patrimoniales?

"Si se va a invertir ahí plata de todos los chilenos, tenemos que asegurar que las casas sean resistentes, además de tener carácter. Las fórmulas y materiales son muy diversos. En Paredones, por ejemplo, se están utilizando fardos de paja compactada, cubiertos con malla que se chicotea con barro, con una estructura que le da resistencia. También se están trayendo máquinas que realizan ladrillos de tierra muy comprimidos. No nos cerramos a ninguna opción en los polígonos patrimoniales, siempre que se respete su identidad y se cumplan las normativas. En adobe, mientras éste no sea estructural, no hay problemas. Ahora, si es adobe estructural, debe tener un proyecto de cálculo que lo valide. Y eso es difícil de encontrar. El Instituto de la Construcción trabaja, asimismo, en una norma para el adobe, que recoge las experiencias alemanas, peruanas y ecuatorianas y las homologa a la realidad chilena".

-¿Hay una autocrítica sobre el trabajo que han realizado en materia patrimonial?

"Creo que una de las tareas más difíciles ha sido comunicar nuestro trabajo y los mecanismos que se han establecido, tanto hacia nuestros equipos como hacia afuera. También manejar las descoordinaciones entre los distintos actores involucrados y solucionar los cuellos de botella que aparecen. Así surgió, por ejemplo, el subsidio para la redensificación.

-¿Existen plazos para los planes de reconstrucción patrimonial del Minvu?

"Nuestra meta es tener todos los subsidios de reconstrucción patrimonial entregados este año. Calculamos que van a ser alrededor de 5 mil. En cuanto a su ejecución, la mitad de las obras debieran estar terminadas en 2012 y el resto en 2014".

Chaitén y sus lecciones sobre el arraigo
Pablo Allard participó en uno de los grupos que estudió distintos escenarios para el futuro de Chaitén. El complicado episodio le dejó dos lecciones claras. "En primer lugar, la importancia de que haya metas y plazos claros. Si no los procesos se dilatan y eternizan". La segunda es el respeto al arraigo de las personas y familias. "Incluso a sabiendas de que Chaitén no es viable a largo plazo como capital provincial, las soluciones deben minimizar el desplazamiento. Respetar el arraigo de las familias en sitio propio es clave. Para el terremoto de 2010 pudimos construir en la periferia grandes paños para los damnificados, como se hizo en L'Aquila (Italia) y en Turquía hace tres años. Pero eso rompe todas las redes. Más que arrancarle al riesgo, hay que aprender a vivir con él y tomar las precauciones posibles".




No al "pastiche", sí a ciertos valores tradicionales
"La recuperación patrimonial no puede ser un pastiche", dice Allard. "Tampoco una réplica de la epidermis de las construcciones tradicionales o una reconstrucción pintoresca".

La idea es que los proyectos que se aprueben a través del subsidio patrimonial mantengan los elementos formales y las morfologías inherentes a la arquitectura rural preexistente. Por eso, el Minvu acaba de publicar el " Plan de reconstrucción patrimonial " (disponible en la web) que entrega un catastro tras el desastre, pero también soluciones específicas y las acciones requeridas para optar a beneficios en ese ámbito.

El documento identifica una serie de valores propios de estas edificaciones. Entre ellos su volumetría ( edificaciones bajas de carácter fuerte y pureza en el diseño ), fachada continua, corredores como parte del espacio público, techumbres continuas (sin muros medianeros), ritmo de pilares en los corredores, proporción vertical de los vanos, predominancia del lleno en los muros, línea de edificación continua y altura similar de fachadas, sistemas constructivos relacionados con técnicas vernáculas y volumen que se adapta al ancho del sitio.

Incentivos para preservar
SUBSIDIO PATRIMONIAL: Se calcula que cayeron 7.000 casas tradicionales, emplazadas en "polígonos patrimoniales" definidos por el Minvu en distintas localidades (algunos sectores ya tenían una protección previa por ser zonas típicas o de conservación). Si mantienen su carácter, a sus propietarios se les ofrece subsidios de hasta 580 UF -200 UF más que un subsidio normal-, además de un proyecto específico para la casa. Gracias a platas del Gobierno Regional (FNDR), estos diseños son elaborados por arquitectos contratados por cada municipalidad. Deben ser visados por el Serviu.

PRU: Son "Planes de Regeneración Urbana" para localidades cuya imagen urbana se ha visto afectada por el proceso de reconstrucción. Los PRU los realiza una consultora y la idea es orientar la reconstrucción armónica del lugar, mediante una lista priorizada de proyectos que beneficien a la comunidad y sus espacios públicos, los que pueden postular a financiamiento. Están en elaboración alrededor de 110 PRU.

SUBSIDIO REDENSIFICACIÓN URBANA: Es el mecanismo más reciente. Se definen "guías de diseño" para proyectos inmobiliarios que redensifiquen los centros de las ciudades dañadas. La idea es preservar la caja urbana y evitar el despoblamiento céntrico. Los proyectos que cumplan con las directrices reciben un subsidio, que entrará en vigencia en los próximos días en las principales localidades del Maule. Los damnificados tienen prioridad para postular a vivir allí.

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